Violencia del ELN en Norte de Santander: vecinos y policías exigen respuestas claras tras doble atentado en Cúcuta
Policías muertos y aumento de ataques atribuidos al ELN evidencian crisis de seguridad sin solución en la región
CÚCUTA, AREA METROPOLITANA DE CÚCUTA — María Fernanda, residente de Villa del Rosario, teme por la seguridad de su familia después del doble atentado que dejó dos policías muertos y dos heridos en la vía que conecta Cúcuta con El Zulia. "Estos ataques se sienten en cada barrio, no solo en Cúcuta, también nosotros en Floridablanca y Girón vivimos con miedo ante la inacción y promesas incumplidas de protección", reclama.
El pasado domingo, el intentente Franklin Guerrero y el subteniente Jairo Holguín perdieron la vida tras la activación de explosivos mientras se desplazaban en sus motocicletas de servicio en la vía Anillo Vial Oriental. Simultáneamente, un hostigamiento contra el CAI de Villa del Rosario dejó dos policías heridos. Ambos hechos fueron atribuidos por la Policía Metropolitana de Cúcuta al Ejército de Liberación Nacional (ELN), responsable de crecientes ataques en Norte de Santander.
Esta violencia hace eco también en Bucaramanga y su área metropolitana, donde la inseguridad se siente en barrios como el centro y comunas periféricas de Floridablanca y Piedecuesta. Vecinos exigen mayor presencia efectiva de la fuerza pública y denuncian que las acciones del Estado son insuficientes ante la persistencia de grupos armados.
"Cada día vivimos con miedo, y no vemos una estrategia clara que nos proteja. Estos ataques nos afectan a todos, no solo a los policías, sino a comerciantes y familias que temen transitar"
— Juan Carlos Salcedo, líder comunitario en Floridablanca
La Policía Metropolitana afirmó que estos hechos son retaliaciones del ELN ante operaciones ofensivas recientes; sin embargo, no se aclara ni se informa sobre estrategias concretas para prevenir futuros ataques o el impacto que esto genera en la población civil.
Expertos en seguridad independiente y analistas regionales cuestionan la efectividad del actual modelo de control y la política de diálogo con el ELN, que lleva suspendido más de un año tras múltiples ataques. Según informes de organizaciones como Insight Crime, el ELN mantiene influencia en 231 municipios del país, siendo Norte de Santander uno de sus principales bastiones, donde la violencia se ha intensificado.
Fiscalización de cifras y gestión con espacios críticos
El gobierno nacional ha reiterado llamados al diálogo y ofrecido negociaciones que no superan las barreras de la violencia. Mientras tanto, los índices de ataques y inseguridad no ceden, y el presupuesto destinado a seguridad no se traduce en una mayor protección efectiva.
Propuestas desde expertos y experiencias internacionales para enfrentar la crisis
Analistas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) proponen implementar estrategias integrales de seguridad que combinen presencia inmediata con inteligencia comunitaria y fortalecimiento de la policía local, inspirándose en modelos exitosos como el de Medellín, donde el modelo de policía comunitaria redujo delitos en un 30% en 5 años.
- Desarrollo de programas de inteligencia basada en comunidad que permitan identificar tempranamente amenazas
- Implementación de tecnología de monitoreo en puntos críticos como la zona metropolitana de Bucaramanga y municipios aledaños
- Fortalecimiento de canales de comunicación entre la ciudadanía y las autoridades para reportar riesgos sin temor a represalias
La comunidad en Cúcuta y el área metropolitana exige rendición de cuentas claras, cronogramas de seguridad verificables y una estrategia que trascienda los discursos y promesas vacías.
¿Las autoridades responderán a esta emergencia con acciones concretas o continuaremos en un ciclo de violencia y retórica sin resultados? La ciudadanía reclama respuestas urgentes y efectivas.
Contexto adicional: El ELN mantiene presencia en Norte de Santander y otras regiones. El gobierno suspendió negociaciones de paz en 2025 tras nuevos ataques. La inseguridad ha ido en aumento en municipios del área metropolitana de Bucaramanga como Floridablanca, Girón y Piedecuesta.
Fuentes consultadas: Vecinos afectados, líderes comunitarios, expertos independientes en seguridad de UNAB, veedurías ciudadanas, Policía Metropolitana de Cúcuta (versión oficial con escepticismo).