Vecinos del norte de Bucaramanga alertan tras primer menor quemado en 2024: ¿dónde están los controles municipales?
Primer quemado por pólvora en Bucaramanga evidencia falta de controles y prevención en barrios del norte
BUCARAMANGA — En el barrio donde vive este joven de 16 años, la preocupación se siente tan fuerte como las quemaduras que aún lleva en una mano. No es el primer invierno en el norte de la ciudad, pero sí el primer incidente grave atendido este diciembre: la manipulación de pólvora le causó quemaduras que podrían haberse evitado, denuncian vecinos cansados de la ausencia municipal en la vigilancia y control.

En medio de las tradicionales celebraciones decembrinas, el Hospital Local del Norte tuvo que atender al primer quemado por pólvora de la temporada, un menor que sufrió lesiones al manipular un artefacto conocido como "totes". El incidente alertó a las autoridades sanitarias, pero para los residentes, revela la persistencia de un problema que persiste año tras año sin soluciones estructurales.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, aseguró que cerca de la mitad de las lesiones por pólvora en el país afectan a menores, e hizo un llamado a la prevención. Sin embargo, la comunidad cuestiona la eficacia de las campañas y controles que nunca se ven en los barrios, especialmente en zonas vulnerables del área metropolitana.
"No es justo que sigan ocurriendo estos accidentes cuando sabemos que hay venta clandestina y manipulación sin ningún control. Nosotros mismos tenemos que cuidar a nuestros hijos porque la Alcaldía parece mirar para otro lado"
— Luz Marina Gómez, vecina del barrio La Flora
El Hospital Universitario de Santander (HUS) también emitió una advertencia: no hay pólvora segura, ni siquiera en manos adultas, y los niños son los más vulnerables. Sin embargo, pese a este panorama claro, en Bucaramanga se mantiene una aparente permisividad y falta de estrategias integrales para cerrar los puntos de venta ilegal.
La policía y la Alcaldía reportan sanciones que pueden llegar a 32 salarios mínimos diarios por manipulación ilegal, pero los residentes aseguran que la vigilancia es escasa y las sanciones pocas veces se ejecutan en los sectores populares.
Soluciones propuestas por expertos y ciudadanía
Expertos en prevención de riesgos recomiendan implementar campañas educativas permanentes que involucren directamente a las Juntas de Acción Comunal, escuelas y colegios, con talleres prácticos y divulgación en medios comunitarios.
- Creación de un sistema de vigilancia comunitaria con apoyo institucional para denunciar y cerrar puntos de venta clandestinos.
- Programas de reorientación de jóvenes hacia actividades culturales y deportivas durante diciembre para reducir la manipulación de pólvora.
- Implementación de controles estrictos interinstitucionales entre Policía, Secretaría de Salud y Alcaldía para hacer cumplir sanciones y restricciones.
Desde la UIS, especialistas en salud pública llaman a Bucaramanga a tomar ejemplo de ciudades como Popayán, que ha reducido los casos de quemados por pólvora mediante un modelo de vigilancia y participación comunitaria que involucra a las familias y escuelas.
¿Volverá la Alcaldía de Bucaramanga a incumplir en su responsabilidad de proteger a los menores o esta será la última temporada con quemados por pólvora? Las comunidades del norte ya no quieren más promesas, sino resultados concretos y verificables.
Contexto adicional: Según datos del Hospital Local del Norte y el HUS, en años anteriores los quemados por pólvora en Bucaramanga han aumentado en temporadas decembrinas, con un alto porcentaje de menores afectados. El control efectivo sigue siendo un reto sin respuesta contundente de las autoridades municipales.
Fuentes consultadas: Vecinos del barrio La Flora, Hospital Local del Norte, Hospital Universitario de Santander (HUS), expertos UIS en salud pública, y reportes oficiales con contraste ciudadano.