Vecinos de Cúcuta denuncian inseguridad tras doble atentado que deja dos policías muertos
Atentados en Cúcuta evidencian fracaso en seguridad y aumento del temor en comunidades fronterizas
CÚCUTA — Martha Gómez, residente del barrio Anillo Vial Oriental, relata con miedo cómo hace años convive con el riesgo constante de la violencia armada. Tras el atentado que dejó dos policías muertos y dos heridos el pasado domingo, la incertidumbre se instaló aún más entre los vecinos que temen por su seguridad y el deterioro de su calidad de vida.
El doble atentado con explosivos y el ataque armado contra el CAI en Villa del Rosario dejan en evidencia la persistente inseguridad en el área metropolitana de Cúcuta, que afecta no solo a la fuerza pública sino también a civiles y la infraestructura local.
La Policía Metropolitana atribuye estos hechos a la guerrilla del ELN, que mantiene creciente presencia en Norte de Santander. El comunicado oficial asegura que las acciones son retaliaciones a operaciones de la fuerza pública, sin aclarar qué medidas concretas se adoptarán para proteger a la comunidad civil afectada.
Desde la comunidad, las voces cuestionan la falta de control sobre grupos armados ilegales y la insuficiente respuesta estatal ante la violencia recurrente. "No solo atacan a policías, sino que ponen en riesgo la vida de quienes transitamos por estas vías. Necesitamos más que palabras, exigimos acciones reales", señaló un comerciante del sector.
"La inseguridad crece y la gente vivimos con miedo constante. Exigimos un plan integral de seguridad con presencia real en nuestras calles y garantías para familias y comercios"
— Luis Martínez, líder comunitario Villa del Rosario
Especialistas en seguridad de la Universidad de Santander (UDES) critican las políticas actuales por falta de efectividad y proponen una estrategia de seguridad integral que incluya mayor coordinación entre policía, la Fiscalía y la comunidad, así como programas de prevención del delito con enfoque territorial.
Según datos extraoficiales, aunque el ELN mantiene control en zonas rurales y urbanas de frontera, la inversión en seguridad en el área metropolitana sigue siendo insuficiente y carece de una estrategia clara para disminuir la violencia y el reclutamiento de jóvenes.
Propuestas de expertos y ciudadanía
La academia brinda algunas soluciones con experiencias en regiones similares:
- Implementación de comités mixtos de seguridad ciudadana con participación activa de líderes locales, como se ha hecho con éxito en Medellín, donde este modelo redujo los índices de violencia en un 30%.
- Creación de un sistema de alerta temprana que combine inteligencia policial, comunitaria y tecnológica para anticipar y desactivar acciones violentas.
- Fortalecimiento de los programas de prevención en jóvenes, para evitar el reclutamiento por parte de grupos armados ilegales, con respaldo de ONGs y comunidad educativa.
La comunidad de Cúcuta y municipios vecinos exige una rendición de cuentas clara y mecanismos transparentes para que el gobierno local y nacional cumplan con su deber de garantizar seguridad y protección efectivas.
¿Volverá el Gobierno a prometer acciones que no se reflejan en resultados concretos para Cúcuta y su área metropolitana? Los habitantes mantienen su desconfianza y exigen garantías reales que les permitan vivir sin miedo.
Contexto adicional: Los diálogos de paz entre Gobierno y ELN están suspendidos desde hace un año, mientras la guerrilla aumenta su presencia en 19 departamentos. Norte de Santander es uno de sus principales bastiones con impacto directo en áreas urbanas como Cúcuta y municipios del área metropolitana.
Fuentes consultadas: Ciudadanos afectados de Cúcuta y Villa del Rosario, líderes comunitarios, expertos de la Universidad de Santander (UDES), pronunciamientos oficiales de Policía Metropolitana de Cúcuta.