Sismo en la madrugada revela la falta de preparación y alarma en Bucaramanga y área metropolitana
Temblor de 5,8 en Santander despierta incertidumbre y cuestiona preparación de Bucaramanga ante riesgos sísmicos
BUCARAMANGA — Habitantes del barrio Industrial y Provenza reportaron una madrugada de terror y ansiedad tras el sismo de magnitud 5,8 que tuvo epicentro en la Mesa de los Santos, Santander, el pasado 10 de diciembre a las 3:27 a. m. "Sentí cómo tembló toda la casa, despertamos con miedo porque no sabemos si estamos preparados para algo peor", relata Ana Gómez, madre de familia que vive desde hace 15 años en la comuna 14. Este sector es uno de los más densamente habitados de la ciudad y donde la infraestructura presenta signos de envejecimiento.

Este sismo, localizado a 150 kilómetros de profundidad en la llamada "Mesa de los Santos", generó alarma en toda la región. Aunque el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo reiteran que no se han reportado daños graves, los bumangueses y residentes de municipios vecinos como Floridablanca, Girón y Piedecuesta expresan dudas sobre la capacidad de respuesta ante eventos de esta magnitud.
Hasta el momento, ninguna autoridad local ha informado de inspecciones rápidas en zonas vulnerables del área metropolitana ni ha presentado un reporte detallado sobre el estado real de las estructuras residenciales y comerciales para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
"Nos falta un plan de gestión de riesgo efectivo y permanente. Después del temblor, vecinos preocupados han intentado comunicarse con las autoridades, pero la respuesta ha sido lenta y poco clara"
— Juan Carlos Martínez, líder comunitario comuna 8, Bucaramanga
Expertos en geología y gestión de riesgos de la UIS advierten que, aunque esta profundidad del sismo disminuye el riesgo de daños estructurales severos, el "Nido Sísmico de Bucaramanga" sigue siendo una de las zonas con mayor actividad sísmica registrada a nivel mundial, lo que obliga a las administraciones locales a fortalecer la prevención y los planes de emergencia.
En contraste, la actual administración municipal asegura que se están revisando los protocolos de gestión del riesgo y la atención a la comunidad, sin ofrecer detalles concretos ni cronogramas verificables para la revisión de infraestructuras críticas en toda el área metropolitana.
Fiscalización de cifras y acción
Por otro lado, la ejecución presupuestal para la gestión del riesgo en Bucaramanga ha presentado históricamente retrasos y bajos porcentajes de cumplimiento. Solo en 2024 se asignaron $12.000 millones para programas de prevención y fortalecimiento de la infraestructura, pero menos del 60% de esos recursos se ejecutaron a mitad de año, según informes de la Contraloría Municipal.
Propuestas de expertos y ciudadanía
Ante esta vulnerabilidad, académicos de la UIS y ONG ambientalistas de Santander recomiendan un plan integral que incluya:
- Instalación de sensores sísmicos y monitoreo continuo en el área metropolitana para alertas tempranas.
- Actualización y capacitación continua de brigadas comunitarias en todos los municipios del área metropolitana.
- Iniciativas de rehabilitación estructural para viviendas y edificios públicos críticos, especialmente en barrios con infraestructura antigua como la comuna 14 y sectores de Floridablanca.
La comunidad ha comenzado a organizar redes vecinales para mejorar la comunicación ante emergencias, pero exigen mayor acompañamiento estatal y transparencia en el uso de recursos para prevención.
¿Estará Bucaramanga y su área metropolitana realmente preparada para enfrentar un sismo mayor? Los ciudadanos demandan resultados claros, planes efectivos y la apertura de canales de participación para la gestión del riesgo en la región.
Contexto adicional: El "Nido Sísmico de Bucaramanga" es reconocido por su alta frecuencia de temblores, pero la baja ejecución presupuestal y falta de inspecciones coordinadas evidencian falencias graves en la gestión local de riesgos.
Fuentes consultadas: Testimonios ciudadanos, líderes comunitarios, expertos de la UIS, ONG ambientalistas locales, Contraloría Municipal, SGC y Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.