Sismo de 5,8 en Santander despierta alarma en Bucaramanga: ciudadanos cuestionan falta de preparación y gestión de riesgo
La zona del 'Nido Sísmico de Bucaramanga' evidencia falta de preparación y protocolos efectivos en la capital santandereana
BUCARAMANGA — A las 3:27 a.m. del miércoles 10 de diciembre, habitantes de comunas y barrios como Cabecera del Llano, Girón y Floridablanca fueron despertados abruptamente por un sismo de 5,8 grados con epicentro en la Mesa de los Santos, Santander. "Sentí miedo, lo más preocupante es no saber si realmente estamos preparados", relató Juan Carlos Mendoza, residente de la comuna 10 de Bucaramanga, donde viviendas antiguas y edificios siguen siendo vulnerables.

El Servicio Geológico Colombiano confirmó que el movimiento fue fuerte pero con epicentro profundo, lo que evitó daños mayores. Sin embargo, esta fue apenas una alerta más dentro de un «Nido Sísmico» reconocido internacionalmente en la región santandereana que exige decisiones y acciones firmes y sostenidas.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo asegura que no se han registrado daños graves, pero en la ciudad y su área metropolitana hay preocupación creciente ante la percepción ciudadana de poca claridad y eficacia en la gestión de riesgos.
"No hay un plan visible ni ejercicios programados regularmente que nos preparen a los habitantes. La falta de información clara es un abandono", denunció una líder comunitaria en Floridablanca, quien pidió mantener el anonimato por temor a represalias.
El secretario de Gestión del Riesgo del departamento asegura que se están haciendo inspecciones en infraestructura estratégica, pero no ha presentado datos concretos sobre el estado real de las construcciones ni garantiza capacitaciones permanentes o simulacros con las comunidades.
"Estas sacudidas nos recuerdan que Bucaramanga y su área metropolitana están expuestas, pero no vemos responsabilidad ni planes claros de las autoridades para protegernos"
— Luz Andrea Gómez, habitante de Girón
Expertos académicos de la UIS coinciden en que, aunque la profundidad pudo disminuir los daños esta vez, la región demanda inversiones en infraestructura sismorresistente y fortalecimiento de educación ciudadana para la reducción del riesgo.
La veeduría ciudadana ha solicitado transparencia y un plan integral de prevención con metas específicas y participación comunitaria, exigiendo mecanismos de control y auditoría ciudadana que permitan evaluar avances reales y sancionar incumplimientos.
Propuestas desde la academia y la sociedad civil
La profesora Laura Jiménez, especialista en gestión del riesgo de la UIS, propone un programa permanente de educación sísmica en colegios y comunidades, junto con un sistema de alertas tempranas accesible vía aplicaciones móviles para toda el área metropolitana.
- Implementación de sistemas de monitoreo en tiempo real adaptados a los sismos frecuentes del 'Nido Sísmico'
- Capacitación regular de brigadas comunitarias en todos los municipios metropolitanos
- Revisión y fortalecimiento de normas urbanísticas para garantizar edificaciones sismorresistentes
Las comunidades exigen a las autoridades departamentales y municipales que presenten cronogramas públicos, con responsables visibles, para reducir vulnerabilidades y evitar tragedias que la alta sismicidad regional puede causar.
¿Está Bucaramanga y su área metropolitana realmente preparada para enfrentar un sismo mayor? Los ciudadanos dicen que aún no, y solicitan a la administración pública mayor transparencia y compromiso real más allá de comunicados oficiales y recomendaciones genéricas.
Contexto adicional: Santander es una de las regiones más activas sísmicamente del país por su ubicación geológica. El llamado "Nido Sísmico de Bucaramanga" registra miles de eventos anuales, pero las fallas estructurales en construcción y carencia de cultura de prevención amenazan la seguridad de los bumangueses y vecinos metropolitanos.
Fuentes consultadas: Testimonios directos de habitantes de Bucaramanga, Girón y Floridablanca, expertos de la Universidad Industrial de Santander, veeduría ciudadana local y reportes oficiales del Servicio Geológico Colombiano y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.