Santander exige claridad sobre posible asilo de Nicolás Maduro en Bielorrusia en medio de crisis migratoria
Impactos inmigratorios y políticos en Bucaramanga tensionan el panorama regional frente a contactos diplomáticos internacionales
BUCARAMANGA — Nelson Gómez, migrante venezolano radicado en Bucaramanga, expresa incertidumbre y temor ante rumores sobre un posible asilo político para Nicolás Maduro en Bielorrusia. "Mientras los poderosos negocian lejos de aquí, nosotros seguimos enfrentando la crisis, la falta de oportunidades y la xenofobia que crece en nuestra ciudad", dice desde el barrio San Francisco.

Los recientes encuentros entre el embajador venezolano en Moscú y el presidente de Bielorrusia Aleksandr Lukashenko, que habrían discutido un posible asilo para Nicolás Maduro, han encendido alertas no solo internacionales sino también locales en Santander, región que ha recibido a miles de venezolanos huyendo de la crisis prolongada en su país.
El régimen de Maduro insiste en una narrativa de crecimiento económico y estabilidad, mientras desde Bielorrusia se mantiene una postura de respaldo y ofrecimiento de refugio político. Sin embargo, expertos en migración y derechos humanos consultados por esta redacción alertan sobre los riesgos de que estos movimientos sean solo estrategias para prolongar el poder chavista a costa del sufrimiento de millones.
"Aquí en Bucaramanga, muchos venezolanos vivimos en la incertidumbre porque el país sigue en crisis y no sabemos qué pasará con la diáspora y nuestro futuro",
— María López, activista por los derechos de migrantes venezolanos en Santander
Organizaciones sociales locales y expertos en estudios migratorios señalan que el departamento ha evidenciado un aumento en tensiones sociales, xenofobia y falta de políticas claras para la integración efectiva de migrantes venezolanos, situación que se agrava ante la falta de respuesta regional frente a escenarios internacionales como este.
Por su parte, expertos del Centro de Estudios sobre Movilidad Humana de la Universidad Industrial de Santander (UIS) insisten en que el Estado colombiano y las autoridades locales deben fortalecer la atención humanitaria y diseñar políticas públicas integrales que aborden la crisis migratoria con enfoque de derechos y respeto a la dignidad.
Propuestas que han funcionado en otras ciudades latinoamericanas
- Implementación de centros de atención integral con participación comunitaria, como en Quito, Ecuador, donde se redujo en 30% la xenofobia y mejoró la integración social.
- Programas de empleo y educación formal inclusiva para migrantes, replicando experiencias de Medellín, que han mostrado impacto positivo en la estabilidad económica y social.
- Fomento de mesas de diálogo entre comunidades locales y migrantes para resolver conflictos y prevenir actos discriminatorios, experiencia aplicada con éxito en Lima, Perú.
Actualmente, ni gobiernos nacionales ni regionales han presentado cronogramas claros ni mecanismos efectivos para enfrentar estas crisis derivadas de tensiones políticas como las que envuelven a Nicolás Maduro, lo que aumenta la incertidumbre entre los migrantes y la población local afectada en Bucaramanga y Santander.
La comunidad migrante en Bucaramanga exige transparencia, programas de atención social con monitoreo ciudadano, y que las diplomacias internacionales no dejen de lado el impacto humano y social de sus decisiones. La pregunta que queda en el aire es clara: ¿De qué sirven las negociaciones de poder si continúan ignorando a quienes viven el drama en el territorio?
Contexto adicional: Santander ha recibido aproximadamente 45.000 migrantes venezolanos en los últimos cinco años, muchos asentados en Bucaramanga. La prolongada crisis venezolana sigue generando presión social y económica en la región, agravada por la ausencia de políticas públicas claras y acciones concretas de integración.
Fuentes consultadas: Organizaciones comunitarias de migrantes venezolanos en Bucaramanga, activistas de derechos humanos, expertos académicos de la UIS, medios internacionales, autoridades locales. Versiones oficiales de gobiernos venezolano y bielorruso fueron analizadas críticamente.