Quemados por pólvora en Bucaramanga: familiares y expertos exigen control efectivo ante primer caso de diciembre
Primer quemado en Bucaramanga despierta alarma por persistencia de accidentes y ausencia de control real
BUCARAMANGA/NORTE — Ana María Torres, tía de un menor de 16 años que resultó con quemaduras tras manipular pólvora en el barrio Provenza, relata la angustia que sufren las familias cada diciembre. "No es la primera vez que sucede, ni será la última si no hay controles reales. Mi sobrino estaba jugando con una "tote" que alguien le vendió en la esquina. ¿Dónde están los operativos para evitar estas ventas ilegales?", cuestiona con preocupación.

En el inicio de las fiestas decembrinas, un menor de 16 años sufrió quemaduras en sus dedos al manipular una pólvora tipo tote en el norte de Bucaramanga. Fue atendido en el Hospital Local del Norte y dado de alta tras estabilización. Sin embargo, esta llamada de atención se suma a varios casos anuales que, a pesar de los anuncios y advertencias oficiales, se repiten sin que las autoridades locales logren controlar la venta ilegal y manipulación de estos artefactos.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, asegura que la mayoría de afectados son menores y hace un llamado riguroso para evitar que niños y adolescentes manipulen pólvora. No obstante, las campañas preventivas y las sanciones para el comercio ilegal de pólvora, que incluyen multas hasta por 32 salarios mínimos y hasta 10 años de prisión, parecen tener poca disuasión efectiva en la ciudad.
"Muchos de estos artefactos terminan en manos de menores porque la vigilancia y los controles son insuficientes. La sanción debería aplicarse con rigor, pero lo que vemos es que sigue habiendo ventas en parques y calles, especialmente en comunas como Girón y Floridablanca", señala Juliana Ramírez, líder comunitaria y activista por los derechos de los niños.
El Hospital Universitario de Santander también advierte que incluso los adultos corren riesgos con la pólvora, pero los niños siguen siendo los más vulnerables. En barrios como Provenza y Nueva Colombia, vecinos denuncian que la venta clandestina es recurrente y las autoridades pocas veces hacen presencia efectiva.
Expertos independientes y comunidad exigen soluciones prácticas
La psicóloga y experta en prevención de riesgos, Diana Estupiñán, señala que las campañas deben ir acompañadas de intervenciones directas con la comunidad y programas en colegios para cambiar la percepción sobre la pólvora.
- Implementación de programas escolares de sensibilización desde la primaria hasta la secundaria.
- Operativos constantes y multilateral contra puntos de venta ilegales, con acompañamiento de la Policía y agentes municipales.
- Creación de veedurías ciudadanas para monitorear y denunciar públicamente la venta ilegal y el uso en barrios.
La Junta de Acción Comunal del barrio Provenza ha solicitado reuniones con la Alcaldía y la Secretaría de Salud para exigir controles más rigurosos y campañas que involucren a las familias y colegios.
¿Volverán las lesiones por pólvora a afectar a nuestros niños y adolescentes este diciembre? La comunidad no confía en las campañas sino en acciones concretas y en presencia permanente de las autoridades.
Contexto adicional: Bucaramanga reporta anualmente quemados por pólvora entre noviembre y enero, a pesar de campañas de prevención y sanciones económicas y penales vigentes.
Fuentes consultadas: Familiares afectados, líderes comunitarios de Provenza y Nueva Colombia, expertos en prevención, Hospital Local del Norte, Secretaría de Salud de Santander. No se obtuvo respuesta oficial para esta publicación.