Primer quemado por pólvora en Bucaramanga revela fallas en prevención y control en diciembre
Un menor de 16 años herido en el norte encendió la alarma sobre la falta de control y prevención
BUCARAMANGA - NORTE — La familia de Juan Felipe*, un joven de 16 años del barrio El Jardín, vive con el temor de que este diciembre no sea el último en que un menor sufra quemaduras por pólvora. El lunes pasado, Juan Felipe manipularon un artefacto pirotécnico tipo totes y terminó con quemaduras en varios dedos de una mano. "Esto no puede seguir pasando. Las autoridades prometen prevención desde hace años, pero acá en el barrio seguimos viendo a niños jugar con pólvora a diario", denuncia su madre.

Este no es un caso aislado en la ciudad. Según datos no oficiales recogidos por veedores ciudadanos, al menos 15 menores han sido atendidos por quemaduras relacionadas con pólvora en Bucaramanga en los últimos tres años, pero las autoridades locales no publican cifras oficiales que permitan evaluar la evolución del problema.
La Secretaría de Salud de Santander anunció que el adolescente fue atendido y recibió alta, y que la mitad de los lesionados en el país son menores de edad. Sin embargo, este organismo no ha explicado qué acciones concretas se han tomado para evitar que los niños y adolescentes sigan exponiéndose.
"Llevamos años haciendo llamados a reforzar el control y prevención en zonas vulnerables como El Jardín y el Norte, pero no vemos resultados efectivos. Las medidas siguen siendo reactivas y poco efectivas"
— Natalia Gómez, líder comunitaria barrio El Jardín
Expertos en salud pública local señalan que aunque la ley establece sanciones para uso y venta ilegal de pólvora de hasta 32 salarios diarios y penas de prisión, en Bucaramanga la falta de supervisión real favorece que los menores accedan con facilidad a estos artefactos, incrementando el número de lesionados en temporadas decembrinas.
Fiscalización de cifras y acciones
Un monitoreo independiente muestra que en las últimas celebraciones decembrinas los operativos de control han sido insuficientes y focalizados en puntos específicos de la ciudad, dejando amplias zonas sin vigilancia.
Soluciones propuestas desde la comunidad y expertos independientes
- Implementar campañas educativas en colegios del área metropolitana sobre riesgos reales y consecuencias legales del uso de pólvora.
- Fortalecer la coordinación entre policía, Secretaría de Salud y Juntas de Acción Comunal para vigilancia permanente durante diciembre.
- Adoptar un sistema de denuncias anónimas ciudadanas y veedurías comunitarias con seguimiento público.
Además, desde la Universidad Industrial de Santander (UIS) se sugiere que la prevención debe priorizar la educación temprana en los barrios con historial de casos y la implementación de talleres con niños y jóvenes para desincentivar el uso.
La comunidad y organizaciones sociales exigen a las autoridades locales un plan claro de rendición de cuentas con cronogramas públicos y resultados verificables en los próximos días para evitar que diciembre se convierta nuevamente en una temporada marcada por quemados y tragedias evitables.
¿Volverán a repetirse los casos de menores quemados en Bucaramanga este diciembre o esta vez la administración local asumirá un compromiso real para proteger a la niñez?
Contexto adicional: Bucaramanga ha registrado un aumento en casos de quemaduras por pólvora en menores durante las últimas tres temporadas decembrinas, según registros alternativos. Sin embargo, no existen reportes oficiales transparentes ni planes públicos de prevención efectivos.
Fuentes consultadas: Familias afectadas en El Jardín, líderes comunitarios, veedurías ciudadanas, expertos en salud pública de la UIS, Secretaría de Salud de Santander (versión oficial)