Primer quemado por pólvora en Bucaramanga revela deficiencias en control y prevención tras años de lesiones a menores
Nuevo caso de quemado por pólvora en el norte de Bucaramanga pone en evidencia la insuficiencia de medidas preventivas
BUCARAMANGA — Juan David, un adolescente de 16 años del barrio Cabecera del Llano, hoy cuenta con quemaduras dolorosas en sus dedos tras manipular pólvora tipo totes. Este es apenas el inicio del mes de diciembre y ya se registra el primer lesionado por pólvora en la ciudad, un problema que se repite año tras año sin una respuesta efectiva que proteja a los menores de Bucaramanga.

Este nuevo accidente se suma a un panorama preocupante que mantiene en alerta a vecinos y familias de las comunas norte de Bucaramanga, donde la supervisión y control del uso de pólvora suele ser laxa y dispersa. En 2023, varios menores resultaron quemados y las campañas oficiales no mostraron reducción clara en los incidentes.
La Secretaría de Salud de Santander, a través de su secretario Edwin Prada, asegura que hace un llamado a la prevención y riesgos que implica la manipulación de estos artefactos, especialmente entre niños y adolescentes. Sin embargo, estas alertas se han convertido en recurrentes y poco efectivas frente a la realidad del territorio.
Un testimonio recurrente de vecinos y familiares señala la falta de campañas reales de supervisión y control en barrios como Cabecera del Llano, Provenza y San Alonso, comunas donde los juegos pirotécnicos se venden y manipulan fácilmente pese a las prohibiciones legales.
"Mi sobrino fue el primero en ser quemado este mes, pero no es el único. La Policía y la Alcaldía anuncian campañas cada año, pero no vemos acciones contundentes en las calles. Aquí los menores son los que más sufren y nadie responde"
— Mariana López, familiar de menor quemado, comuna 10
Organizaciones como la Veeduría Ciudadana en Bucaramanga exigen mayor transparencia en las acciones de decomiso y sanción a quienes venden pólvora ilegalmente y hacen un llamado a que las autoridades locales informen públicamente cuántos casos de decomisos y multas se han impuesto realmente desde 2020 hasta la fecha.
Fiscalización de cifras y ejecución
Durante los últimos años, aunque la Secretaría de Salud y la Policía prometen intensificar controles y campañas, los reportes oficiales no evidencian una reducción significativa en quemados, especialmente menores. Los decomisos informales y las sanciones económicas previstas por la ley parecen no aplicarse con rigor, situación que expertos independientes atribuyen a falta de voluntad política y recursos focalizados.
Propuestas desde la academia y experiencias de otras ciudades
La Dra. Ingrid Salazar, investigadora en prevención de riesgos de la Universidad Industrial de Santander, propone:
- Implementar campañas continuas y educativas en colegios que incluyan a padres y docentes.
- Fortalecer la coordinación entre Policía, Secretaría de Salud y Juntas de Acción Comunal para vigilancia comunitaria.
- Adoptar modelos exitosos como el plan antitráfico de pólvora de Medellín, que combina tecnología de monitoreo y sanciones efectivas con trabajo territorial.
Mariana López, la familiar del menor afectado, insiste en que estas medidas deben ser acompañadas de una rendición de cuentas transparentes, con publicación de datos y sanciones claras, para que los vecinos puedan verificar el progreso y exigir responsabilidades.
¿Seguirán los niños y adolescentes de Bucaramanga siendo las víctimas principales sin que las autoridades implementen medidas reales? La comunidad exige respuestas claras y acciones concretas desde ya.
Contexto adicional: Según el Hospital Universitario de Santander, los menores representan la mitad de las víctimas por pólvora en el país. En Bucaramanga, los casos se concentran en comunas 1, 10 y 12, con reportes anuales similares en 2022 y 2023.
Fuentes consultadas: Familiares de menores afectados, Veeduría Ciudadana Bucaramanga, Secretaría de Salud de Santander, expertos en prevención de riesgos UIS, testimonio ciudadano.