Primer quemado por pólvora en Bucaramanga pone en alerta falta de prevención efectiva en el norte

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Primer quemado por pólvora en Bucaramanga pone en alerta falta de prevención efectiva en el norte

Menor de 16 años lesionado en Bucaramanga evidencia incumplimientos en control y prevención de pólvora

BUCARAMANGA — "Cada fin de año tenemos miedo de que uno de nuestros niños termine atrapado en una tragedia mayor" lamenta Ana Torres, residente del barrio Palmas Occidental, al norte de Bucaramanga, donde un adolescente de 16 años sufrió quemaduras graves en sus dedos mientras manipulaba pólvora tipo totes. El joven fue atendido en el Hospital Local del Norte y dado de alta, pero el temor y la incertidumbre persisten en la comunidad que exige acciones reales y supervisión efectiva.

Joven con quemaduras en los dedos atendido en Hospital Local del Norte tras accidente con pólvora
Adolescente con quemaduras en los dedos luego de manipular pólvora en barrio al norte de Bucaramanga. Foto: Comunidad palmaseña

Según antecedentes de la Secretaría de Salud de Santander, Bucaramanga reporta cada fin de año un promedio de 15 menores lesionados por pólvora, cifra que no ha disminuido en la última década pese a campañas preventivas. Sin embargo, las denuncias de vecinos indican que la supervisión en barrios como Palmas, La Joya y Cabecera es mínima y que los puntos de venta de pólvora ilegal proliferan sin control.

El secretario de Salud departamental, Edwin Prada, asegura que el uso de pólvora está regulado y que la manipulación sin autorización puede acarrear sanciones de hasta un millón y medio de pesos y penas de prisión. Sin embargo, estas medidas no parecen disuadir a quienes venden ilegalmente ni garantizan la seguridad de menores que manipulan estos artefactos, especialmente en sectores vulnerables del área metropolitana.

Los residentes del norte expresan su desconfianza: "Las autoridades anuncian campañas y multas, pero aquí en el barrio siguen vendiendo pólvora a escondidas, y nadie supervisa a los niños. Estamos cansados de escuchar advertencias sin hechos concretos".

"No es solo un accidente aislado, es la muestra de un sistema de prevención que no funciona. Necesitamos supervisión efectiva y control inmediato en nuestros barrios."

— Juan Carlos Gómez, líder comunitario Palmas Occidental

Organizaciones ciudadanas y veedurías locales han denunciado reiteradamente la falta de controles y la ineficiencia en la reducción de estas lesiones, enfatizando que las sanciones económicas y penales se quedan en letra muerta. Expertos en salud pública alertan que, sin acompañamiento comunitario y educación, estas cifras seguirán en aumento.

Fiscalización de cifras y cronogramas

El Hospital Universitario de Santander reporta que en 2023 atendió a 18 menores lesionados por pólvora, con heridas que varían desde quemaduras leves hasta amputaciones parciales. No obstante, no hay información pública clara sobre sanciones aplicadas o decomisos efectivos en Bucaramanga, lo que genera sospechas sobre la eficacia real de las campañas y operativos.

Soluciones desde expertos y otras ciudades

Academia e instituciones independientes proponen un modelo de prevención integral que incluye:

  • Campañas educativas permanentes en colegios con participación activa de padres y estudiantes.
  • Redes comunitarias de vigilancia y denuncia de venta ilegal, como se implementa con éxito en Medellín desde 2017, donde lograron reducir accidentes en menores en un 40%.
  • Programas de sustitución cultural de actividades recreativas alternativas a la manipulación de pólvora, impulsados por organizaciones civiles en Cali y Bogotá.

Los vecinos del norte de Bucaramanga solicitan que estas iniciativas se implementen con urgencia en sus barrios y que las autoridades locales rindan cuentas sobre los avances reales en prevención y control durante esta temporada de diciembre.

¿Volverán las autoridades a limitarse a alertas y sanciones sin resultados palpables en la seguridad de los menores? La comunidad ya exige medidas claras, supervisión efectiva y participación ciudadana para evitar que más jóvenes terminen quemados en Bucaramanga.


Contexto adicional: En Bucaramanga, el promedio anual de menores lesionados por pólvora oscila entre 12 y 18 casos, sin reducción significativa en la última década. Las denuncias locales apuntan a la persistente venta ilegal y descontrol en supervisión comunitaria.

Fuentes consultadas: Vecinos y líderes comunitarios del norte de Bucaramanga, veedurías ciudadanas, expertos en salud pública, Secretaría de Salud de Santander, Hospital Local del Norte.