Primer quemado por pólvora en Bucaramanga: menor denuncia falta de prevención y control en barrios del norte
Primer caso de quemado en Bucaramanga revela incumplimiento en controles y prevención comunitaria
BUCARAMANGA - NORTE — Claudia Díaz, tía del joven de 16 años quemado con pólvora, denuncia la ausencia de supervisión real en el barrio Granada. "Él estaba solo en la casa cuando pasó. Nadie controla que los jóvenes manejen estos artefactos peligrosos. Esto no es un accidente aislado, es la consecuencia de la falta de acciones concretas", afirma con preocupación.

El pasado fin de semana, un menor de 16 años resultó con quemaduras en los dedos tras manipular pólvora tipo totes en el norte de Bucaramanga, atendido en el Hospital Local del Norte y dado de alta tras estabilización. Sin embargo, esta no es una situación puntual, ni la primera en el área metropolitana que evidencia la falta de control, prevención y supervisión real a niños y jóvenes durante las festividades decembrinas.
Aunque el secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, advierte sobre el alto riesgo en menores y promete reforzar medidas, familiares y vecinos cuestionan la ausencia de campañas efectivas, controles en barrios vulnerables y seguimiento real que impida el acceso a estas sustancias prohibidas. En barrios como El Jardín y Cabecera, líderes comunitarios reclaman mayor presencia institucional y acciones contundentes frente al tráfico ilegal de pólvora.
"No basta con alertar en redes o con llamadas, necesitamos acciones en terreno, más educación y sanciones que se apliquen realmente. Mi sobrino es una víctima más de este abandono institucional"
— Claudia Díaz, tía del menor quemado, barrio Granada
Por su parte, expertos en salud pública del Suroccidente Santandereano señalan que la estrategia actual criminaliza a los jóvenes y sanciona el manejo, pero no aborda las causas estructurales que llevan a las familias a permitir estas conductas - como la falta de espacios recreativos y educación preventiva adecuada.
Las autoridades locales dicen que la manipulación, venta y uso ilegal de pólvora está sancionada con multas hasta por 32 salarios mínimos diarios y penas de prisión, pero no aportan datos claros sobre cuántas sanciones se han impuesto en Bucaramanga y municipios del área metropolitana en los últimos años, ni evidencian campañas educativas exitosas. La fiscalización real en calles y barrios es prácticamente inexistente, según denuncian los ciudadanos.
Propuestas desde la academia y la comunidad
La doctora Mariana López, investigadora en salud pública de la UIS, propone implementar programas de prevención comunitaria que incluyan:
- Educación desde escuelas con enfoque participativo y talleres prácticos para padres y jóvenes
- Veedurías ciudadanas que monitoreen el cumplimiento de sanciones y supervisión en barrios
- Alianzas con líderes vecinales para crear espacios seguros y alternativas recreativas
La experiencia en Ibagué muestra que con vigilancia comunitaria activa y programas educativos, redujeron en 40% los incidentes de quemados con pólvora en cinco años.
Ante la falta de respuestas concretas, la comunidad exige a la Alcaldía y Gobernación datos transparentes sobre las sanciones aplicadas, los controles sobre el tráfico ilegal y planes de prevención verificables para el área metropolitana de Bucaramanga.
¿Repetirá Bucaramanga los mismos errores de años anteriores al dejar a niños y adolescentes desprotegidos frente a la pólvora o aprenderá a implementar políticas efectivas con participación ciudadana y control real?
Contexto adicional: En años recientes se ha reportado un aumento sostenido en quemados por pólvora en la región metropolitana, sin que las autoridades locales publiquen informes o estadísticas desglosadas. El Hospital Universitario de Santander reitera que la pólvora es peligrosa incluso para adultos y enfatiza especial cuidado con menores.
Fuentes consultadas: Familiares afectados, líderes comunitarios de barrios del norte, expertos en salud pública UIS, periodistas independientes. Versiones oficiales oficiales con escepticismo.