Primer quemado por pólvora en Bucaramanga: menor de 16 años enciende alerta que ignoran autoridades desde hace años
Continúan los incidentes con pólvora en Bucaramanga: ¿por qué no hay prevención real para proteger a los niños?
BUCARAMANGA — El Carlos, un joven de 16 años del barrio Cabecera del Llano, vive el susto que cientos de familias en Bucaramanga conocen de cerca cada diciembre. Manipulando pólvora tipo totes en su barrio en el norte de la ciudad, sufrió quemaduras en los dedos de una mano, convirtiéndose en el primer lesionado por pólvora de esta temporada. "Esto no debería pasar, pero nadie nos dice realmente cómo evitarlo ni controla a los que venden pólvora ilegalmente", afirma su madre, preocupada por la poca supervisión que han visto en años.

Desde hace más de una década, Bucaramanga se enfrenta cada fin de año a un aumento en casos de quemados por pólvora, especialmente menores de edad, sin que las campañas de prevención y control hayan logrado resultados efectivos en el territorio. Según cifras del Hospital Universitario de Santander (HUS), el 50% de las víctimas nacionales son menores de 18 años, un porcentaje que se replica en Santander.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, asegura que este primer caso "enciende las alarmas" para la temporada y advierte sobre sanciones económicas y penales por manipular pólvora sin autorización. Sin embargo, estas amenazas no se traducen en presencia policial o educativa en sectores críticos, ni en programas comunitarios que aseguren la protección real de los niños.
"La pólvora no es un juego. Mi hijo estaba bajo supervisión, pero en la calle venden de todo sin control. ¿Por qué no hay campañas en el barrio que realmente funcionen?"
— Lina Duarte, madre de menor lesionado en Cabecera del Llano
Comunitarios y líderes de juntas de acción comunal en barrios como El Jardín, Provenza y Cabecera del Llano también rechazan la falta de planes integrales de prevención que incluyan educación en colegios y control real sobre la venta ilegal. "Cada año escuchamos las alertas, pero seguimos viendo niños con quemaduras. Esto indica un fracaso sistemático de las políticas de prevención", denuncia una líder comunitaria.
Los datos del HUS confirman que los recursos destinados a campañas educativas y controles en el área metropolitana son insuficientes y dispersos, sin un seguimiento claro para medir efectividad. En el reporte de 2023, solo un 40% de los recursos para prevención fueron ejecutados, según un informe independiente de la Red de Veedurías Ciudadanas.
Propuestas desde la sociedad civil y expertos externos
Expertos en salud pública de la Universidad Industrial de Santander proponen un enfoque preventivo basado en educación pública intensiva desde los colegios y la creación de aliados comunitarios encargados de vigilar y denunciar la venta ilegal de pólvora. Además, sugieren replicar modelos usados en Medellín, donde campañas escolares y multas aplicadas con rigor redujeron en 60% los casos de quemados.
- Implementar programas de educación obligatoria en colegios sobre riesgos reales de la pólvora.
- Crear alianzas con líderes comunitarios para vigilancia activa y reporte de vendedores ilegales.
- Asignar recursos claros y auditar ejecución para prevenir el desvío y asegurar programas sostenibles.
La comunidad en Cabecera del Llano exige que la Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander respondan con acciones concretas, planes de prevención reales y rendición de cuentas públicas, no solo discursos y sanciones que no se aplican efectivamente.
¿Volverán las autoridades a ignorar el riesgo de más niños quemados en Bucaramanga como sucede cada año? La salud y seguridad de los adolescentes depende de que se pase del anuncio a la acción efectiva y control real en las calles.
Contexto adicional: Desde 2010, Bucaramanga ha registrado un promedio de 15 a 20 quemados por pólvora cada diciembre, según información del HUS. En 2023 la ejecución presupuestal para prevención en salud pública solo alcanzó el 40%, lo que limita la capacidad de respuesta.
Fuentes consultadas: Familia afectada, líderes comunitarios de Bucaramanga, Hospital Universitario de Santander, Red de Veedurías Ciudadanas, expertos UIS, Secretaría de Salud de Santander.