Primer quemado por pólvora en Bucaramanga: menor de 16 años da alerta y comunidad cuestiona prevención
Primer caso en diciembre desvela falta de control y protección a menores en Bucaramanga
BUCARAMANGA/NORTE — "Es el susto de cada diciembre, pero esta vez fue mi sobrino quien resultó quemado", relata Ana Rivera, habitante del barrio Cabecera, donde un joven de 16 años sufrió quemaduras por manipular pólvora. "Aunque nos advierten, aquí parece que nadie vigila de verdad", añade preocupada. Este adolescente fue el primer quemado del mes, atendido en el Hospital Local del Norte y dado de alta tras estabilización.

La Secretaría de Salud de Santander advierte que la mitad de los lesionados por pólvora en el país son menores, pero en Bucaramanga no se ven acciones contundentes que eviten estos casos, especialmente en barrios del norte con alta exposición. Desde 2021, grupos de vecinos y organizaciones sociales del área metropolitana han denunciado la venta ilegal y circulación de artificios pese a las prohibiciones existentes.
El secretario departamental, Edwin Prada, asegura que el control se mantiene y que las sanciones por manipular o vender pólvora sin autorización son severas. Sin embargo, no se han ofrecido informes públicos claros sobre decomisos, sanciones efectivas o campañas educativas en los últimos años para la ciudad.
El verdadero panorama que viven las familias como la de Ana Rivera es de preocupación y frustración. Testimonios recogidos en barrios como Cabecera, Provenza y La Flora coinciden en que los controles son mínimos, y los niños y adolescentes siguen teniendo acceso fácil a estos peligrosos elementos.
"Nos han dicho que hay control, pero cada diciembre alguien más termina en el hospital con quemaduras. Exigimos campañas reales y vigencia de las prohibiciones, no solo amenazas"
— José Martínez, líder comunitario, barrio La Flora
Expertos en salud pública y seguridad infantil consultados por Voz Oriente Bucaramanga señalan que la ausencia de un programa integral y permanente es la causa del aumento sostenido de incidentes con pólvora. La falta de inversión en educación preventiva y la ineficacia de la vigilancia policial contribuyen a la vulnerabilidad de los menores en la temporada decembrina.
Fiscalización de cifras y prevención
Según datos parciales del Hospital Universitario de Santander, los casos de quemaduras por pólvora incrementan en diciembre, pero no existen cifras consolidadas y públicas que permitan hacer seguimiento o evaluar resultados de las campañas oficiales.
Propuestas desde la academia y la comunidad
El profesor Diego Salazar de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) recomienda fortalecer la educación preventiva en colegios, implementando programas que incluyan talleres vivenciales y charlas con afectados que sensibilicen a los jóvenes sobre los riesgos.
- Campañas permanentes de sensibilización en escuelas, especialmente en comunas 10, 12 y 14 de Bucaramanga
- Creación de veedurías vecinales para reportar y controlar la venta ilegal de pólvora
- Implementar sanciones reales con control ciudadano e incrementos graduales para desalentar el comercio ilegal
Por su parte, las juntas de acción comunal y asociaciones de jóvenes en Floridablanca y Girón solicitan una mesa de diálogo con las autoridades para coordinar acciones conjuntas que garanticen prevención efectiva y protección a la niñez.
¿Bastarán las sanciones y llamadas de atención de las autoridades para evitar nuevos lesionados o será necesario un cambio estructural y compromiso real con la vida de los menores en Bucaramanga y su área metropolitana?
Contexto adicional: Desde 2019 en temporada decembrina se reportan cada año casos de quemados en Bucaramanga, mostrando una brecha entre anuncios oficiales y realidades en barrios vulnerables. La opacidad en la ejecución de campañas y controles agrava la incertidumbre.
Fuentes consultadas: Familiares y líderes comunitarios del norte de Bucaramanga, expertos en salud pública, Hospital Local del Norte, UNAB, Secretaría de Salud Santander.