Primer quemado por pólvora en Bucaramanga: familias del norte denuncian ausencia de prevención y riesgos recurrentes
Menor de 16 años sufre quemaduras en el norte de Bucaramanga: ¿dónde están los controles municipales?
BUCARAMANGA — Juan Carlos, un joven de 16 años del barrio Cabecera del Llano, es la primera víctima por pólvora en diciembre. Su familia denuncia la falta de campañas efectivas y supervisión durante las fiestas decembrinas, que han dejado un historial preocupante de quemados menores en la ciudad. "Nadie nos informó ni visitó para prevenir lo que pasó", señala su madre con preocupación.

Desde Bucaramanga se escucha la misma queja cada fin de año: los accidentes por pólvora entre menores aumentan y las autoridades parecen reaccionar solo una vez hay víctimas. Según registros locales, al menos 25 menores han sido atendidos en los últimos cinco años tras quemaduras en diciembre, especialmente en barrios del norte y oriente metropolitano como Cabecera del Llano y Provenza.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, asegura que los riesgos serán altos y recuerda que cerca del 50% de los lesionados en el país son menores de edad. Sin embargo, no detalló qué acciones concretas realizará Bucaramanga para evitar que niños y adolescentes manipulen pólvora, más allá de sanciones.
"Cada año vemos cómo los jóvenes terminan en urgencias y nadie les explica el peligro antes. La prevención es casi nula en nuestro barrio; las campañas no llegan a nosotros"
— Ana María Gómez, líder comunal de Cabecera del Llano
La venta ilegal de pólvora, otro problema que los vecinos denuncian constantemente, sigue siendo un foco desatendido por la Alcaldía y la Policía Metropolitana. La falta de controles efectivos facilita que los jóvenes accedan a estos artefactos en fin de año, convirtiendo a Bucaramanga en una ciudad con altas tasas de quemados recurrentes.
Fiscalización de la gestión pública indica que en los últimos tres años, las campañas oficiales en Bucaramanga han tenido una ejecución deficiente y no existe un plan de supervisión comunitaria o educativa que haya mejorado con resultados medibles. Contrario a ello, las emergencias hospitalarias por pólvora no bajan.
Soluciones desde la academia y la comunidad
Expertos en salud pública de la Universidad Industrial de Santander recomiendan implementar programas educativos integrales en las escuelas y al interior de las comunidades, con participación directa de las Juntas de Acción Comunal y padres de familia. Además, cite casos exitosos como Manizales, donde la combinación de campañas visuales, actividades recreativas sin pólvora y sanciones equilibradas ha reducido en 40% los incidentes en cinco años.
- Programas escolares de educación preventiva con talleres desde primaria
- Intervenciones comunitarias con líderes y padres de familia en barrios vulnerables
- Control ciudadano y denuncias activas contra venta ilegal con apoyo de la Policía
La comunidad de Bucaramanga exige que la Alcaldía y la Gobernación asuman un compromiso público con cronogramas y resultados verificables, en lugar de limitarse a sanciones y llamados retóricos.
¿Cuántos menores más sufrirán quemaduras antes de que las autoridades se comprometan realmente con la prevención efectiva?
Contexto adicional: Bucaramanga ha registrado más de 25 menores lesionados por pólvora en los últimos cinco años, en especial en comunas 1, 3 y 5 que concentran barrios como Provenza y Cabecera del Llano. Campañas oficiales recientes no muestran impactos claros en reducción. Reportes ciudadanos señalan aumento de venta ilegal sin controles efectivos.
Fuentes consultadas: Familiares afectados, líderes comunales, expertos UIS, registros hospitalarios, veedurías ciudadanas. Voces institucionales conminadas a responder, sin resultados concretos hasta el momento.