Primer quemado por pólvora en Bucaramanga enciende alerta sobre falta de prevención y control en fiestas decembrinas
Un menor de 16 años resulta quemado en el norte de Bucaramanga; vecinos cuestionan ausencia de planes efectivos de prevención y control
BUCARAMANGA — Juan Carlos, padre del adolescente que resultó quemado esta semana por manipular pólvora en el barrio Girardot, denuncia que no es el primer caso ni será el último. "Nos preocupan las pocas campañas y la escasa supervisión en nuestra comuna. Los niños y jóvenes siguen expuestos porque no vemos acciones concretas de las autoridades", afirmó.

La temporada decembrina en Bucaramanga arranca con el primer quemado por pólvora: un joven de 16 años que resultó con quemaduras en los dedos mientras manipulaba pólvora tipo totes en Girardot, zona norte de la ciudad. Aunque fue atendido y estabilizado en el Hospital Local del Norte, este caso despierta la preocupación de la comunidad, que reclama mayor prevención y control sobre la venta y uso ilegal de estos artefactos.
Desde 2019, diferentes hospitales de Bucaramanga han reportado anualmente decenas de quemados por pólvora, en especial menores de edad. Sin embargo, las autoridades —como la Secretaría de Salud de Santander y el Hospital Universitario— solo emiten alertas que no se traducen en planes comunitarios de educación ni en controles efectivos en barrios vulnerables como Girardot y el sector Popular.
"Cada diciembre tememos que un niño termine en el hospital. No sirve que nos digan que hay sanciones si nunca detienen a quienes venden pólvora ilegal ni enseñan a los niños a cuidarse"
— Sandra Contreras, líder comunitaria barrio Girardot
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, advierte que la mitad de los lesionados por pólvora en el país son menores, pero no explica cómo se fiscaliza realmente esta problemática ni qué acciones concretas han dado resultado en Bucaramanga, donde el tráfico ilegal de pólvora sigue siendo un problema frecuente durante las festividades.
Un análisis de las sanciones impuestas en Bucaramanga muestra que, aunque la legislación establece multas de hasta 32 salarios diarios y penas de 3 a 10 años de prisión para quienes venden o manipulan pólvora ilegalmente, la ejecución y seguimiento de estas medidas parecen insuficientes o inexistentes, según denuncias de veedurías ciudadanas y familiares afectados.
Propuestas de expertos para reducir afectados en Bucaramanga
La académica de la Universidad Santo Tomás, María Fernanda Gómez, propone implementar estrategias comunitarias y educativas con base en experiencias internacionales exitosas:
- Programas de prevención escolar con participación activa de padres y profesores, reduciendo la manipulación por desconocimiento.
- Instalación de puntos de control y vigilancia en los barrios más afectados, con apoyo de veedurías ciudadanas.
- Campañas continuas de sensibilización acompañadas de sanciones efectivas contra la venta ilegal, basadas en modelos implementados en Medellín y Manizales.
La comunidad de Girardot exige que la Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander establezcan alianzas con la academia y los líderes vecinales para crear programas de prevención con resultados medibles y transparentes.
¿Volverán a las emergencias hospitalarias menores lesionados por pólvora este diciembre o se concretarán por fin acciones que protejan la vida de los niños y adolescentes de Bucaramanga? Los afectados y vecinos exigen respuestas claras, presupuesto explicado y mecanismos efectivos de control y prevención.
Contexto adicional: Desde 2019, Bucaramanga reporta al menos 20 lesionados por pólvora cada temporada decembrina, especialmente en zonas populares y comunas del norte. La legislación vigente contempla sanciones que no se hacen efectivas a nivel local.
Fuentes consultadas: Vecinos afectados del barrio Girardot, líderes comunitarios, expertos universitarios, veedurías ciudadanas, reportes hospitalarios, Secretaría de Salud de Santander.