Primer quemado por pólvora en Bucaramanga encendió alertas: ¿Realmente se protegen los niños?
Primer menor quemado en Bucaramanga revela fallas en prevención y control de pólvora en celebraciones decembrinas
BUCARAMANGA NORTE — Juan*, de 16 años, es el primer menor quemado en esta temporada decembrina en Bucaramanga. La explosión de un artefacto pirotécnico tipo totes le causó quemaduras en los dedos de la mano derecha, mientras jugaba con pólvora en su barrio del norte. Tras atención en el Hospital Local del Norte, recibió el alta médica, pero para su familia y vecinos el incidente es una señal de alarma sobre la falta de prevención y control reales en la ciudad.

En años anteriores, diciembre ha sido un mes crítico para Bucaramanga con varios casos de quemados por pólvora, pero las campañas y sanciones parecen no surtir efecto en la prevención real. La Secretaría de Salud de Santander asegura que la mitad de las personas lesionadas en Colombia durante esta época son menores, pero en la ciudad no se ha divulgado un balance público completo ni medidas contundentes con supervisión dentro de barrios como Cabecera, El Jardín y sectores del norte.
El secretario de Salud, Edwin Prada, destaca los riesgos y anuncia sanciones de hasta 32 salarios diarios para quienes usan, venden o manipulan pólvora ilegalmente, además de posibles reportes ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y sanciones penales. Sin embargo, en Bucaramanga no hay evidencia clara de controles efectivos ni de sanciones aplicadas que logren disminuir el riesgo para niños y adolescentes.
"Mi sobrino casi pierde la mano por culpa del juego con pólvora. Pero en el barrio nadie ve controles y los adultos permiten que los niños accedan a estos artefactos peligrosos"
— Luz Castillo, habitante del barrio El Jardín
Organizaciones veedoras y expertos independientes aseguran que el problema no solo es la venta ilegal, sino la falta de campañas educativas con seguimiento real, la permisividad social y la escasa intervención en espacios públicos donde los jóvenes manipulan pólvora sin supervisión.
Datos del Hospital Universitario de Santander confirman que la mayoría de los quemados son menores y que la pólvora es peligrosa incluso en manos adultas, pero en Bucaramanga no se han implementado modelos de prevención líderes que sí funcionan en otras ciudades.
Propuestas desde la academia y la comunidad
Expertos de la Universidad Industrial de Santander (UIS) proponen un modelo integral basado en tres pilares:
- Programas educativos permanentes en colegios y comunidades, con enfoque en riesgos reales y responsabilidades legales.
- Rondas comunitarias con participación de Juntas de Acción Comunal (JAC) y Policía para supervisar zonas críticas durante diciembre.
- Campañas de denuncia anónima que generen sanciones efectivas para quienes proporcionan pólvora a menores.
La JAC del barrio Cabecera ha solicitado a las autoridades activar estas medidas y crear un comité local de prevención que incluya familiares, líderes comunitarios y profesionales de la salud.
¿Cómo garantizar que esta vez la prevención no sea solo un anuncio? Los vecinos reclaman a la Alcaldía y a la Secretaría de Salud un plan público, con cronogramas y resultados comprobables para erradicar de verdad el riesgo para los niños y adolescentes.
Contexto adicional: En meses anteriores, Bucaramanga registró un aumento en lesionados por pólvora. Pese a sanciones previstas en la ley, no hay reportes públicos de medidas efectivas ni campañas con impacto real en las comunidades del área metropolitana.
Fuentes consultadas: Familiares afectados, Juntas de Acción Comunal de barrios del norte y Cabecera, expertos UIS, Hospital Local del Norte, Hospital Universitario de Santander, Secretaría de Salud de Santander.