Primer quemado por pólvora en Bucaramanga destapa deficiencias en control y prevención a menores en Navidad
Incidente en el norte de Bucaramanga evidencia fallas crónicas en manejo y control de pólvora en menores
BUCARAMANGA — Juan David, un joven de 16 años residente en la comuna 7 (Norte), sufrió quemaduras en sus dedos al manipular pólvora tipo totes. "Mi hijo sabe que no debería, pero en la calle todos lo hacen. No hay quién vigile ni prevenga realmente", denuncia su madre, Ana Patricia Rojas. Este caso, el primero reportado en diciembre, prende las alarmas sobre la persistente vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a los riesgos de la pólvora en fin de año.

Desde hace más de una década, Bucaramanga repite un patrón: los menores son los más afectados en temporadas decembrinas. Sin embargo, la prevención y el control comunitario siguen siendo insuficientes. Las autoridades reportaron que el joven fue atendido y estabilizado en el Hospital Local del Norte, pero no hay evidencia de medidas concretas para evitar que estos accidentes se sigan presentando.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, advierte que el 50% de los lesionados en el país son menores, e insiste en que manipular pólvora sin autorización acarrea multas que llegan a un millón y medio de pesos y hasta penas de cárcel. Sin embargo, vecinos y familiares consultados cuestionan la efectividad de estas sanciones y alertan que la falta de acompañamiento social y educativo es el verdadero vacío.
"Nos anuncian multas y leyes, pero no hay campañas permanentes ni supervisión en las calles. Los niños siguen expuestos porque no hay opciones recreativas en diciembre"
— Ana Patricia Rojas, madre de menor quemado en comuna 7
La comunidad teme que el control policial y de instituciones sea meramente reactivo, sin planes integrales ni seguimiento local. La Junta de Acción Comunal de la comuna 7 ha denunciado reiteradamente la falta de vigilancia en sectores populares y pide a la Alcaldía un programa permanente de educación y supervisión, especialmente en barrios con alta presencia de venta ilegal de pólvora.
Fiscalización y datos cuestionan eficacia de sanciones y controles
Según la Secretaría de Salud, el Hospital Universitario de Santander (HUS) ha atendido en diciembre promedio anual 12 casos de quemados por pólvora, un cifra que contrasta con la subnotificación y el temor ciudadano a denunciar. Además, la Policía reporta decomiso de pólvora ilegal, pero sin seguimiento visible a sanciones reales o impacto en la reducción de estos hechos.
Propuestas desde la academia y la sociedad civil
La Universidad Industrial de Santander (UIS) y organizaciones civiles proponen que Bucaramanga implemente un programa de prevención integral que incluya:
- Educación temprana en las escuelas sobre riesgos y legalidad de la pólvora
- Campañas constantes de sensibilización con participación comunitaria y líderes locales
- Alternativas recreativas y culturales seguras para niños y adolescentes durante diciembre
Además, expertos sugieren fortalecer la cooperación interinstitucional entre salud, Policía y educación, con vigilancia ciudadana activa que aporte a la fiscalización real de decomisos y sanciones.
La Junta de Acción Comunal de la comuna 7 exige a la Alcaldía un compromiso público con plazos y compromisos verificables para erradicar la manipulación de pólvora entre menores en el área metropolitana, evitando así que se sigan presentando tragedias previsibles como la ocurrida con Juan David.
¿Tendrá Bucaramanga la voluntad política para transformar las advertencias en acciones concretas o seguirá siendo un territorio donde los niños siguen quemándose año tras año?
Contexto adicional: En 2023 el Hospital Universitario de Santander reportó más de 50 casos en todo el departamento, con alta concentración en Bucaramanga. Las sanciones económicas y penales existen pero no tienen acompañamiento educativo ni programas de rehabilitación efectivos.
Fuentes consultadas: Familiares afectados en comuna 7, Junta de Acción Comunal, expertos de la UIS, Secretaría de Salud de Santander, testimonios vecinos del norte.