Primer quemado por pólvora en Bucaramanga alerta sobre incumplimiento de medidas de prevención en el norte
Adolescente herido en el norte de Bucaramanga pone en jaque las medidas insuficientes contra la pólvora
BUCARAMANGA — Doña Luz Marina Hernández, madre de un niño de 10 años en el barrio La Floresta, denuncia que "la vigilancia en las calles durante estas fechas es mínima y mucho temor por los niños porque no se sienten seguros". En el primer día de diciembre, un menor de 16 años sufrió quemaduras en su mano al manipular pólvora tipo totes en el norte de la ciudad, un llamado que pone en evidencia la falta de prevención efectiva que amenaza a más familias.

Este incidente revive la preocupación de vecinos y padres de familia en comunas del norte como La Floresta y Provenza, donde la manipulación de pólvora por menores no solo persiste sino que las campañas preventivas parecen invisibilizarse, a pesar de las reiteradas alertas que desde años atrás se han emitido sin una mayor acción efectiva.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, asegura que "la manipulación de estos artefactos por menores sigue siendo una problemática grave", y que hasta la fecha la mitad de los quemados por pólvora en el país son menores. Aunque desde las instituciones se anuncian sanciones contra el comercio y uso ilegal —que incluyen multas de hasta 32 salarios mínimos y posibles procesos judiciales— la realidad es que en Bucaramanga la vigilancia para evitar que menores tengan pólvora en sus manos es precaria.
"No basta con sancionar después de que ya hay un quemado. Nosotros necesitamos campañas constantes, vigilancia en barrios y que la comunidad sea partícipe en la prevención"
— Doña Luz Marina Hernández, madre y líder comunitaria en La Floresta
Expertos en salud pública independientes recuerdan que sanciones económicas y penales por sí solas no son suficientes cuando no existe un acompañamiento comunitario. Según la epidemióloga Martha Gómez, "las políticas deben incluir educación en colegios, campañas de sensibilización locales y participación activa de juntas comunales para monitorear que la pólvora no circule".
Un análisis de la Secretaría de Salud regional indica que durante la temporada de diciembre, hasta un 40% de los pacientes quemados por pólvora en el Hospital Universitario de Santander son menores de edad de la zona metropolitana, con un preocupante aumento en los últimos años. Sin embargo, no se dan a conocer acciones concretas de seguimiento a estas estadísticas a nivel local.
Propuestas de expertos y comunidad para frenar los quemados
Desde universidades y organizaciones civiles en Bucaramanga proponen:
- Programas educativos en escuelas con enfoque en riesgos, síntomas y manejo de pólvora.
- Fortalecimiento de las juntas de acción comunal para establecer rutas de prevención y vigilancia.
- Campañas ciudadanas que involucren a padres, comerciantes y jóvenes en estrategias de prevención.
Estas iniciativas se fundamentan en experiencias exitosas en ciudades como Medellín, donde la participación activa de la comunidad junto con campañas escolares y la vigilancia no policial han logrado reducir en un 30% los casos de quemados en tres años.
La comunidad del norte de Bucaramanga exige a la Alcaldía y entidades de salud que asuman un compromiso real, no solo con castigos sino con prevención efectiva y divulgación continua, en un esquema que permita rendición de cuentas pública y participación ciudadana directa.
Contexto adicional: Desde 2020, Bucaramanga ha presentado un aumento gradual en quemados por pólvora en diciembre, en especial menores. Las autoridades han anunciado sanciones y habrían desplegado controles, pero vecinos y expertos cuestionan su impacto real en el territorio.
Fuentes consultadas: Familiares afectados, líderes comunitarios del norte, expertos independientes en salud pública, Metropolitano, Secretaría de Salud de Santander.