Primer menor quemado en Bucaramanga alerta sobre fracaso en controles y cultura de pólvora en el norte
Accidente en el norte de Bucaramanga evidencia falta de control real contra la manipulación de pólvora
BUCARAMANGA — Lorena Ramírez, madre del menor de 16 años quemado en el barrio Cabecera del Llano, dice con preocupación: "No es la primera vez que pasa, pero parece que las autoridades no aprenden. Mi hijo ya está en casa, pero ¿quién responde por esto?". La familia y vecinos exigen mayor vigilancia y campañas efectivas, tras conocer que el joven sufrió quemaduras en los dedos mientras manipulaba pólvora el pasado fin de semana.

Durante años, Bucaramanga ha registrado un número preocupante de quemados por pólvora, sobre todo menores de edad en los barrios del norte como Cabecera del Llano, Provenza y La Joya. A pesar de las campañas oficiales, los controles parecieran no ser efectivos, y el tráfico ilegal persiste sin sanciones claras ni resultados visibles.
La Secretaría de Salud de Santander asegura que el menor fue atendido oportunamente en el Hospital Local del Norte y que la mayoría de los quemados en Colombia son menores. El secretario Edwin Prada insiste en que hay sanciones económicas y penales para los responsables, y llama a los adultos a supervisar a los niños y adolescentes. Sin embargo, no se han divulgado las cifras locales ni el impacto real en Bucaramanga ni detalles de sanciones aplicadas en la ciudad.
Cristian Gómez, líder comunitario del barrio Cabecera del Llano, critica la falta de controles efectivos: "Cada año queman a más niños y no vemos operativos contra la venta ilegal ni prohibiciones que se cumplan. Solo escuchamos discursos y vemos heridos llegando al hospital".
"Las campañas son bonitas, pero en los barrios del norte seguimos viendo niños jugando con pólvora y adultos que la venden sin control. Sin acciones reales, esto seguirá pasando"
— Cristian Gómez, líder comunitario Barrio Cabecera del Llano
El Observatorio de Salud Pública de la UIS señala que las estrategias preventivas actuales en Bucaramanga son insuficientes y recomienda integrar educación comunitaria en todas las localidades, con focalización en zonas de mayor riesgo y liderazgo desde las juntas de acción comunal.
Propuestas desde la academia y comunidad para prevenir quemados
Expertos proponen:
- Programas escolares de educación en riesgos y manejo seguro de fiestas decembrinas, con énfasis en las zonas del norte
- Veeduría comunitaria para supervisar la venta y uso de pólvora
- Campañas interinstitucionales que incluyan Policía, Salud, Educación y organizaciones civiles
En ciudades como Medellín, se aplica un modelo de control multisectorial y participación ciudadana que ha reducido en 50% los casos de quemados por pólvora en los últimos 3 años, algo que Bucaramanga no ha implementado.
Los vecinos y madres como Lorena Ramírez exigen a la Alcaldía, Secretaría de Salud y Policía que publiquen informes con datos de operativos, sanciones aplicadas y avances en prevención, para garantizar que esta temporada navideña no se repitan los accidentes.
Contexto adicional: En diciembre de años anteriores, Bucaramanga ha registrado entre 5 y 8 casos de quemados por pólvora en menores, principalmente en comunas populares del norte. La ausencia de reportes públicos dificulta conocer la efectividad real de campañas y controles.
Fuentes consultadas: Familia del menor accidentado, líderes comunitarios del norte, Observatorio de Salud Pública UIS, versión oficial Secretaría de Salud Santander.