Posible asilo de Maduro en Bielorrusia genera preocupación en Bucaramanga por impacto migratorio y seguridad
Movimientos diplomáticos en Caracas y Minsk contrastan con la crisis que vive Santander por la migración venezolana
BUCARAMANGA — "Cada vez llegan más familias venezolanas a Floridablanca y Girón, y acá nadie nos dice qué va a pasar con los servicios, la seguridad ni la integración", denuncia María Fernanda Rodríguez, lideresa comunitaria en el barrio La Paz. La expectativa internacional sobre un posible asilo para Nicolás Maduro en Bielorrusia genera incertidumbre en Santander, donde desde hace años la presión migratoria ha cambiado la dinámica social y económica de la región.

Mientras el gobierno venezolano sostiene que Maduro avanza en un "crecimiento económico sostenido" y en una "batalla por la paz", la realidad en Santander muestra otro panorama. La región ha recibido un aumento constante de migrantes que buscan mejores condiciones de vida, lo que ha generado presión sobre los sistemas de salud, empleo y seguridad en municipios como Bucaramanga, Floridablanca y Girón.
La reciente reunión entre el embajador venezolano en Moscú y el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko —quien habría ofrecido asilo sin reservas a Maduro— despierta inquietudes sobre un posible reacomodo en el liderazgo chavista y su impacto regional. Asimismo, conversaciones con líderes internacionales como el expresidente Donald Trump contrastan con la posición de Rusia, que reafirma respaldo político y militar a Caracas.
"No podemos hacer más esfuerzo sin garantías claras del gobierno nacional y cooperación internacional para atender a esta población que sigue creciendo sin control"
— Andrés López, coordinador ONG de atención a migrantes en Bucaramanga
Expertos en temas fronterizos del área metropolitana advierten que la crisis humanitaria venezolana no solo es un problema bilateral, sino una situación que debe abordarse integralmente con participación de las autoridades departamentales y municipales de Santander. Sin embargo, denuncian la falta de planes claros, coordinación o recursos para afrontar esta realidad.
Datos del Observatorio de Migración Regional indican que en los últimos tres años la región ha recibido más de 120 mil migrantes venezolanos, con un incremento significativo en asentamientos informales y riesgo social. Los municipios de Bucaramanga y Floridablanca concentran el 60% de esta población.
Soluciones desde la academia y la comunidad
La profesora Ana María Camacho, investigadora de la Universidad Industrial de Santander, propone un plan integral con enfoque en integración socioeconómica y fortalecimiento institucional:
- Implementar programas de regularización migratoria con apoyo jurídico gratuito.
- Crear espacios de diálogo y colaboración entre migrantes, comunidad local y autoridades municipales.
- Fortalecer la inversión en infraestructura social para salud, educación y vivienda.
Por su parte, la junta de acción comunal del barrio La Paz, afectada por la llegada creciente de migrantes, exige la creación inmediata de mesas de trabajo multisectoriales donde se definan responsabilidades y se diseñen estrategias con participación ciudadana.
Frente a la incertidumbre política y las señales internacionales que vinculan a Maduro con Bielorrusia, los bumangueses exigen respuestas claras de la Gobernación de Santander y alcaldías del área metropolitana, así como mecanismos directos de rendición de cuentas y seguimiento ciudadano.
Contexto adicional: La crisis migratoria venezolana ha sido una constante desde 2015 y Santader es uno de los departamentos con mayor afluencia, sin que las autoridades locales hayan presentado un plan integral efectivo. La tensión social por recursos escasos se agrava en zonas fronterizas y en los municipios metropolitanos.
Fuentes consultadas: Líderes comunitarios de Bucaramanga y Floridablanca, ONG locales, expertos en migración de UIS, base de datos Observatorio de Migración Regional, fuentes oficiales venezolanas y bielorrusas.