Norte de Santander: once liberados tras secuestro del ELN, violencia crece

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Norte de Santander: once liberados tras secuestro del ELN, violencia crece

Persistente violencia y secuestros mantienen en jaque a comunidades rurales del Catatumbo

NORTE DE SANTANDER — Vecinos y familiares en Tibú y El Tarra viven entre el temor y la desconfianza tras la liberación de once personas que permanecieron secuestradas más de diez meses por el ELN. Aunque las víctimas ya están con sus familias, la inseguridad no da tregua y las desapariciones continúan elevándose en esta zona rural del Catatumbo.

Personas liberadas tras secuestro por ELN en Catatumbo llegando a reunión con familiares
Liberados del secuestro en la zona rural de Tibú y El Tarra tras más de 10 meses en cautiverio. Foto: Comisión Humanitaria.

Desde enero pasado, nueve hombres y dos mujeres de municipios clave en la región permanecían bajo control del ELN, en un contexto de aumento notorio de la violencia y el secuestro, a pesar de la presencia estatal.

La Comisión Humanitaria integrada por Cruz Roja Internacional, Iglesia Católica, ONU y Defensoría del Pueblo confirmó la liberación, pero esta acción aislada contrasta con el incremento de casos: en solo una semana, se reportaron más de diez desapariciones en Tibú atribuibles al ELN y disidencias de las FARC.

Olguín Mayorga, vocero de las víctimas en Norte de Santander, recordó que el control territorial de grupos armados ilegales sigue activo y afecta severamente la seguridad ciudadana en varios sectores rurales.

"La liberación es un alivio, pero la violencia no cede. Seguimos viendo familias destruidas, desaparecidos y asesinatos que el Estado no logra detener"

— Carlos Gómez, familiar de desaparecido en Tibú

La Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) en la región denunció que en lo corrido de 2025 seis excombatientes firmantes de paz han sido asesinados y otros seis permanecen desaparecidos. Esta cifra evidencia que la implementación de los acuerdos de paz no garantiza protección efectiva.

Fiscalización exigida sobre cifras y presencia estatal

Los datos oficiales contrastan con la realidad del terreno, donde la violencia continúa creciendo. La presencia institucional es mínima y la respuesta a las comunidades es lenta o inexistente.

Propuestas desde la academia y organizaciones sociales

Expertos en seguridad regional y organizaciones humanitarias plantean la necesidad de un despliegue permanente y sin restricciones para garantizar el acceso humanitario y protección integral en zonales afectadas por la violencia armada.

  • Implementación de corredores humanitarios con participación de la comunidad y veedurías independientes para monitoreo constante.
  • Presencia reforzada y efectiva de fuerzas públicas coordinadas para proteger a habitantes y excombatientes en proceso de reincorporación.
  • Programas de apoyo psicosocial y socioeconómico para familias víctimas de secuestro y desaparición.

Las organizaciones reiteran que sin estas medidas el riesgo para las comunidades y la impunidad persistirán.

¿Podrá el Estado garantizar la seguridad y acceso pleno que demandan las víctimas y sus comunidades o seguirá relegando estas zonas rurales a la violencia y el abandono?


Contexto adicional: Desde enero 2025, al menos 11 personas liberadas del ELN, mientras la región reporta más de 10 desapariciones semanales. Seis excombatientes firmantes de paz han sido asesinados y 19 desplazados o confinados por violencia persistente.

Fuentes consultadas: Familiares de víctimas, voceros regionales, Agencia para la Reincorporación y Normalización, ONG humanitarias, expertos independientes en seguridad regional, Comisión Humanitaria.