Motociclistas de Bucaramanga exigen soluciones reales ante inmovilizaciones que afectan su sustento
Créditos blandos para multas y documentos: ¿una solución viable o solo un anuncio más?
BUCARAMANGA — Juan, domiciliario del barrio Centro, perdió tres días de trabajo tras la inmovilización de su moto por no tener recursos para pagar tecnomecánica y SOAT. "Perder esos días fue sinónimo de no tener para comprar ni comida ni arriendo", denunció. En Bucaramanga, cientos de motociclistas dependen de su vehículo para subsistir y reclaman alternativas reales que vayan más allá de promesas de campaña.

Las inmovilizaciones de motos en Bucaramanga no solo representan un trámite; para muchos es la pérdida de su fuente diaria de ingresos. Aunque el candidato Carlos Bueno sugiere otorgar créditos blandos para que los conductores puedan pagar a plazos documentos como SOAT, tecnomecánica y licencia, no quedan claras las condiciones, el acceso efectivo a estos créditos ni las garantías para evitar que las multas sigan acumulándose y afecten aún más a los conductores.
Carlos, otro conductor del barrio Cabecera, explicó que pagar todos los documentos y multas de una sola vez es imposible para quienes viven al día. "No es que no quiera cumplir, pero las reglas actuales me dejan sin mercado ni para mi familia", relata frustrado. Esta realidad evidencia una brecha profunda entre las políticas públicas y las condiciones económicas de quienes dependen de su moto para trabajar.
"Que nos propongan créditos está bien, pero no sabemos cómo acceder ni si esto evitará las inmovilizaciones que ahogan nuestro sustento"
— Marta Gómez, madre cabeza de hogar, barrio Norte
Expertos en economía social de la Universidad Industrial de Santander señalan que las propuestas que abordan de manera parcial el problema solo trasladan la carga sin resolver la raíz, que está en la baja capacidad de ingresos, la alta informalidad y la falta de programas públicos integrales de acompañamiento y educación financiera.
Además, la ausencia de campañas educativas rigurosas y sistemas de alerta temprana para los conductores agrava las infracciones y la inmovilización de motos, generando un círculo vicioso que impacta directamente a las familias que dependen de este medio.
Soluciones desde otras ciudades que Bucaramanga debería considerar
Casos como Bogotá y Medellín ofrecen ejemplos de políticas más integrales que no solo facilitan reformas a normativas, sino que incluyen programas sociales para facilitar el cumplimiento legal sin penalizar el sustento.
- Implementación de planes de pago con entidades financieras de bajo interés diseñados para trabajadores informales.
- Programas de educación financiera y formalización gradual para conductores de motocicletas.
- Alertas y asesorías comunitarias que identifiquen con anticipación riesgo de multas e inmovilizaciones.
Estos modelos, avalados por expertos académicos, combinan asistencia financiera con acompañamiento social, algo que las propuestas locales no han considerado suficientemente.
En este contexto, las Juntas de Acción Comunal de los barrios Centro, Norte y Cabecera hacen un llamado a la alcaldía entrante a que implemente no solo créditos blandos, sino un programa multipropósito que proteja el sustento de miles de motociclistas.
¿El nuevo gobierno asumirá este reto con responsabilidad o esta propuesta quedará como otra promesa de campaña sin seguimiento? La comunidad exige claridad, cronogramas públicos y mecanismos de control ciudadano para evitar que se vuelva a cargar el peso a quienes menos pueden pagar.
Contexto adicional: En Bucaramanga, la inmovilización de motos afecta a cientos de trabajadores informales que dependen de su vehículo para generar ingresos diarios. No existen datos oficiales que sustenten la propuesta ni mecanismos claros para su aplicación.
Fuentes consultadas: Conductores afectados, Juntas de Acción Comunal de Bucaramanga, expertos en economía social de la UIS, testimonios ciudadanos.