Menor quemado en Bucaramanga y vecinos denuncian fracaso en control de pólvora en el área metropolitana
Primer lesionado por pólvora en Bucaramanga alerta sobre falta de control y prevención efectiva
BUCARAMANGA — Jorge*, un menor de 16 años residente en el barrio La Esperanza, en la comuna norte de Bucaramanga, sufrió quemaduras en los dedos mientras manipulaba pólvora tipo totes. "Mi hijo estaba en la casa con sus amigos y explotó una de las bolsas, las quemaduras fueron serias y ahora le da miedo que lo dejen solo en diciembre", relata su madre con preocupación. Este caso, atendido en el Hospital Local del Norte, es el primer quemado registrado en la ciudad en la actual temporada festiva y pone en evidencia las fallas en la supervisión y control frente al uso de pólvora.

Las autoridades locales y departamentales, como el secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, han advertido una temporada preocupante por la alta incidencia de quemaduras en menores de edad, quienes según datos nacionales representan la mitad de las víctimas. Sin embargo, vecinos y líderes comunitarios del área metropolitana cuestionan la eficacia real de las campañas preventivas y el control del tráfico ilegal de pólvora, que persiste con facilidad en calles y barrios de Bucaramanga, Piedecuesta y Floridablanca.
El Hospital Universitario de Santander también hizo un llamado a extremar la prevención, advirtiendo que la pólvora no es segura ni siquiera en manos adultas y que los niños son los principales afectados. No obstante, la comunidad denuncia que la supervisión no va más allá de anuncios informativos y multas que rara vez se imponen.
"A pesar de las campañas, seguimos viendo niños jugando con pólvora y puestos ilegales que no cierran. La Alcaldía debe asumir su responsabilidad y fortalecer controles de verdad, no solo discursos"
— Juan Carlos Gómez, líder comunitario barrio La Esperanza
La alcaldía de Bucaramanga asegura contar con operativos y sanciones que pueden llegar a 32 salarios mínimos diarios, pero no informa datos concretos sobre incautaciones ni procesos judiciales recientes por tráfico ilegal de pólvora en la ciudad.
Fiscalización de datos
Según fuentes vecinales y veedurías de seguridad ciudadana, los episodios con pólvora se concentran especialmente en comunas 1, 4 y 5 de Bucaramanga, además de barrios populares en Floridablanca. En años anteriores, la autoridad local ha reconocido falencias en la cobertura de campañas y la falta de recursos para una vigilancia continua.
Soluciones desde expertos y otras ciudades
Especialistas en salud pública de la Universidad Industrial de Santander proponen estrategias de prevención basadas en experiencias exitosas como las de Medellín, donde se disminuyeron quemados con la combinación de educación comunitaria, vigilancia rigurosa y sanciones a vendedores ilegales:
- Implementación de comités barriales de vigilancia y denuncia activa de puestos ilegales
- Campañas de prevención con líderes comunales y escuelas, desde los meses previos a diciembre
- Multas efectivas y seguimiento judicial a quienes trafiquen y vendan pólvora ilegal
La comunidad del área metropolitana exige que estas propuestas sean integradas en la política pública local, con compromisos claros y mecanismos de participación ciudadana para hacerlas cumplir.
¿Cómo garantizará la Alcaldía de Bucaramanga que no habrá más menores quemados este diciembre, y evitar que el primer caso sea solo una cifra más en las estadísticas sin consecuencias reales?
Contexto adicional: La evidencia en Bucaramanga señala que el uso de pólvora evita un control efectivo pese a sanciones importantes establecidas por ley, que involucran hasta 32 salarios mínimos diarios y posibles penas de prisión. La vigilancia ciudadana en zonas del norte y comunas populares evidencia persistencia ilegal y falta de prevención real.
Fuentes consultadas: Madre del menor lesionado, líderes comunitarios de barrio La Esperanza, Hospital Local del Norte, Hospital Universitario de Santander, Secretaría de Salud de Santander, veedurías ciudadanas.