Menor quemado en Bucaramanga revela fallas en prevención de pólvora en el norte de la ciudad

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Menor quemado en Bucaramanga revela fallas en prevención de pólvora en el norte de la ciudad

Incumplimientos en campañas y falta de vigilancia ponen en riesgo a niños y adolescentes en Bucaramanga

BUCARAMANGA — Un joven de 16 años del sector norte de Bucaramanga sufrió quemaduras graves al manipular pólvora tipo totes, encendiendo alertas entre vecinos y familiares que denuncian la ausencia de campañas preventivas efectivas y la falta de controles en la zona. "Mi sobrino aún se está recuperando, pero lo que nos duele es que estas situaciones se repitan cada año sin que las autoridades actúen de manera contundente", afirma una familiar cercana.

Joven quemado por pólvora en Bucaramanga siendo atendido en hospital
El primer quemado por pólvora en Bucaramanga, un menor de 16 años, refleja la poca efectividad en controles y prevención. Foto: Metropolitano

En diciembre, el primer caso reportado de quemado por pólvora en Bucaramanga vuelve a poner en entredicho la eficacia de las medidas públicas para evitar que niños y adolescentes sufran lesiones en esta temporada. Vecinos del norte denuncian que pese a los llamados reiterados desde años atrás, la supervisión en barrios populares es insuficiente y no se destinan recursos claros para prevención.

La Secretaría de Salud de Santander aseguró que estos incidentes alertan por el alto porcentaje de menores afectados por pólvora y recordó las sanciones económicas y penales para quienes vendan o manipulen estos productos sin autorización. Sin embargo, no se reportaron operativos recientes ni planes específicos para el área metropolitana de Bucaramanga que evidencien un cambio real.

"Es lamentable que cada diciembre enfrentemos la misma situación: niños jugando con pólvora porque no hay campañas ni vigilancia efectiva en nuestros barrios"

— María Gómez, líder comunitaria barrio El Jardín, Bucaramanga

Expertos en salud pública advierten que esta problemática requiere no solo de sanciones, sino de educación continua y acompañamiento para las familias de los afectados, así como un fortalecimiento en la supervisión local. El Hospital Universitario de Santander insiste en que la pólvora es peligrosa incluso para adultos, y más para menores que carecen del conocimiento necesario para su manipulación segura.

Fiscalización de prevención y controles insuficientes

Revisiones a fuentes independientes muestran que en los últimos cinco años no existe evidencia clara de campañas sostenidas de prevención o de operativos específicos en los sectores más afectados de Bucaramanga y municipios vecinos como Floridablanca, Girón y Piedecuesta, donde incidentes similares se reportan cada año sin una respuesta integral.

Propuestas ciudadanas y de expertos ajenos al gobierno

Académicos de la Universidad Industrial de Santander proponen implementar programas permanentes de educación en colegios y comunidades con enfoque en prevención de riesgos y análisis de casos reales. Además, organizaciones sociales sugieren la creación de comités barriales que acompañen a familias en situación de riesgo y coordinen con las autoridades locales un monitoreo riguroso durante la temporada decembrina.

  • Programa educativo continuo en escuelas, con talleres y charlas apoyados por profesionales de salud y psicología.
  • Conformación de veedurías comunitarias para vigilancia ciudadana frente a venta ilegal y manipulación de pólvora.
  • Alianzas entre organizaciones sociales y secretarías para fortalecer el acompañamiento psicosocial a víctimas de quemaduras.

Los vecinos exigen a la Alcaldía de Bucaramanga y a las autoridades departamentales un plan integral con recursos asignados, implementación de controles reales y la habilitación de canales de denuncia efectivos y accesibles, para evitar que las tragedias se repitan cada año.


Contexto adicional: En los últimos años, barrios del norte de Bucaramanga y municipios del área metropolitana han reportado aumento en quemados por pólvora, sin que existan planes claros ni campañas sostenidas que disminuyan estos índices.

Fuentes consultadas: Familiares del menor lesionado, líderes comunitarios, expertos en salud pública UIS, Hospital Universitario de Santander, Secretaría de Salud de Santander (versiones oficiales con escepticismo).