Menor de Bucaramanga sufre quemaduras por pólvora: comunidad cuestiona prevención y exige acciones concretas
Primer lesionado por pólvora en Bucaramanga refleja un patrón repetido y falta de prevención real
BUCARAMANGA — Juan, un joven de 16 años residente del norte de Bucaramanga, es el primer quemado por pólvora en estas festividades de diciembre. "Sentí miedo y dolor, y nadie estuvo pendiente de que esto no pasara", relata su madre, preocupada por la falta de vigilancia efectiva durante la temporada. El adolescente sufrió quemaduras en los dedos de una mano al manipular un totecas que explotó inesperadamente. Fue atendido en el Hospital Local del Norte y dado de alta, pero para su familia queda la preocupación y el temor por la seguridad de otros menores.

Este caso no es aislado, sino parte de una problemática que los habitantes de Bucaramanga y sus municipios vecinos enfrentan cada diciembre sin ver avances efectivos. Pese a los llamados oficiales de la Secretaría de Salud de Santander, que advierte sobre el riesgo y las sanciones económicas y penales por manipular pólvora sin permiso, las cifras de quemados menores de edad no disminuyen.
La Secretaría de Salud y el Hospital Universitario de Santander reiteran el peligro, señalando que la pólvora es insegura incluso para adultos y que el 50% de las lesiones en el país afectan a menores. Sin embargo, estas alertas parecen no traducirse en controles rigurosos ni campañas de prevención con alcance real en las comunas y barrios donde se presentan estos casos.
"Aquí no hay presencia efectiva de autoridades ni conciencia en la comunidad para evitar que los niños se expongan. Seguimos viendo niños quemados y promesas sin cumplir"
— Luz Marina Gómez, líder comunal del barrio Provenza, Floridablanca
Expertos independientes y organizaciones civiles han señalado que las sanciones anunciadas por las autoridades no se acompañan con datos claros sobre decomisos o capturas por tráfico ilegal de pólvora en Bucaramanga. Tampoco hay información sobre el seguimiento real a los casos para prevenir su repetición.
Datos revisados por Voz Oriente indican que la temporada de diciembre en Bucaramanga registra al menos una decena de quemados por pólvora cada año, especialmente menores de edad, sin que se evidencien reducciones significativas en los últimos cinco años.
Propuestas efectivas desde la academia y comunidades conscientes
Expertos en salud pública y prevención en la Universidad Industrial de Santander (UIS) recomiendan implementar campañas educativas focalizadas en familia y colegios, con participación de las Juntas de Acción Comunal y brigadas de líderes juveniles capacitados como multiplicadores de información de riesgo.
- Programas de tutela y acompañamiento familiar para menores durante diciembre.
- Controles policiales coordinados y reforzados en puntos críticos de barrios y comunas con alta incidencia.
- Implementación de campañas de sensibilización comunitaria con experiencias de prevención exitosas en Medellín y Cali, enfocadas en reducción de lesiones.
En Medellín, estas estrategias han reducido en un 30% el número de quemados por pólvora en los últimos tres años, gracias a la coordinación entre autoridades locales y veedurías ciudadanas activas.
Desde las comunidades de Bucaramanga y el área metropolitana, organizaciones sociales exigen que se establezcan mecanismos públicos de vigilancia y reporte ciudadano, así como mayor transparencia de las autoridades sobre sanciones y decomisos, para que esta vez no sean solo palabras al viento.
¿Se tomarán medidas estrictas con seguimiento real o los quemados seguirán siendo la constante en Bucaramanga cada diciembre?
Contexto adicional: En años anteriores, las denuncias por quemados por pólvora en la zona metropolitana de Bucaramanga se presentan con frecuencia y escasa respuesta efectiva de las autoridades. No hay datos públicos recientes ni informes que muestren la reducción del problema.
Fuentes consultadas: Familia del menor afectado, líderes comunitarios de Floridablanca, expertos en salud y prevención UIS, organizaciones sociales locales, documentación pública de Secretaría de Salud Santander y Hospital Universitario de Santander.