Incremento de secuestros en Catatumbo: víctimas y comunidades exigen acciones reales en Norte de Santander

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Incremento de secuestros en Catatumbo: víctimas y comunidades exigen acciones reales en Norte de Santander

Victimas y comunidades denuncian control armado y violencia que gobiernos locales y nacionales no detienen

NORTE DE SANTANDER — María Rodríguez, hermana de uno de los once liberados recientemente luego de más de diez meses en manos del ELN en Catatumbo, reclama justicia y acción inmediata. "Este no es un hecho aislado, los secuestros y desapariciones aumentan día a día en Tibú y El Tarra. Nosotros no solo queremos ver a nuestros familiares libres, queremos vivir sin miedo", señala.

Grupo de personas liberadas del cautiverio en Catatumbo, recibiendo apoyo humanitario
Las once personas liberadas tras más de diez meses de secuestro en Catatumbo muestran la grave situación de seguridad en Norte de Santander. Foto: El Frente

La reciente liberación de nueve hombres y dos mujeres secuestrados desde enero por el ELN en los municipios rurales de Tibú y El Tarra es un hecho positivo, pero no soluciona la grave crisis de seguridad que persiste en el Catatumbo. Organizaciones humanitarias y representantes de víctimas alertan un aumento sostenido en secuestros y violencia que mantiene a miles en estado de zozobra.

El obispo de Tibú, monseñor Israel Bravo, confirmó la liberación y señaló que entre los liberados está un firmante de los acuerdos de paz, un grupo especialmente vulnerable y amenazado en la región. Sin embargo, líderes comunitarios y víctimas advierten que los grupos armados ilegales mantienen un control territorial en áreas rurales, generando desplazamientos, homicidios y desapariciones.

"Los secuestros no cesan y las autoridades locales apenas registran los casos. Necesitamos presencia del Estado y apoyo de la comunidad internacional para garantizar seguridad y el fin de la violencia"

— José Luis Olguín, vocero de víctimas en Norte de Santander

La Agencia para la Reincorporación y Normalización reporta que en lo que va del año seis excombatientes firmantes de paz han sido asesinados y otros seis permanecen desaparecidos. Además, 223 firmantes se han desplazado forzosamente y 19 continúan confinados por violencia. Estas cifras evidencian la restricción que sufren las comunidades en búsqueda de paz y la fragilidad de la institucionalidad para protegerlas.

Fiscalización y verificación

Datos oficiales indican un aumento de más del 30% en casos de desapariciones forzadas en Tibú en la última semana, atribuidos al ELN y disidencias de las FARC. Sin embargo, la falta de acceso pleno a la región dificulta la verificación independiente y la atención humanitaria efectiva.

Soluciones propuestas desde la academia y sociedad civil

Expertos en seguridad y derechos humanos de la Universidad Industrial de Santander sugieren implementar un modelo de seguridad comunitaria basado en redes locales de vigilancia y acompañamiento, apoyado con tecnología satelital para monitoreo en tiempo real. Proponen además fortalecer la cooperación transfronteriza con Venezuela para frenar el flujo de armas y combatientes.

  • Redes comunitarias organizadas para reportar incidentes y alertar oportunamente
  • Uso de tecnología para monitoreo y respuesta rápida
  • Fortalecimiento de organismos internacionales con acceso irrestricto a la región

Las juntas de acción comunal y organizaciones de base en el Catatumbo reclaman que ninguna política de seguridad tiene sentido sin la participación directa y el respaldo en terreno de las comunidades afectadas.

¿Cuánto más deberán esperar los habitantes de Tibú y El Tarra para que las autoridades nacionales y regionales implementen estrategias reales y sostenibles que garanticen la seguridad y el respeto a los derechos humanos?


Contexto adicional: La persistente violencia en Catatumbo ha dejado más de una decena de excombatientes firmantes de paz asesinados y una cadena creciente de secuestros y desapariciones que no han sido atendidos con efectividad por las autoridades.

Fuentes consultadas: Víctimas y familiares, líderes comunitarios, Agencia para la Reincorporación y Normalización, expertos en seguridad de la UIS, organizaciones humanitarias, medios regionales.