Habitantes de Bucaramanga cuestionan gestión tras sismo de 5.8 en Santander: ¿estamos preparados?
Fuerte movimiento telúrico deja en evidencia falencias en preparación sísmica de Bucaramanga
BUCARAMANGA — "Sentí cómo mi cama vibraba y no sabía qué hacer a las 3:27 de la madrugada", relata Ana María Gómez, habitante del barrio La Flora, tras el sismo de 5,8 grados que despertó a la ciudad y sacudió los cimientos del área metropolitana. Vecinos de barrios como Cabecera del Llano y Provenza también manifiestan su preocupación y reclaman información clara y acompañamiento efectivo para afrontar eventos de esta naturaleza.

El sismo de magnitud 5,8 con epicentro en Mesa de los Santos, uno de los puntos más sísmicos del mundo según expertos, se sintió con fuerza en Bucaramanga y otros municipios del área metropolitana como Floridablanca, Girón y Piedecuesta, generando alarma en la madrugada por la distancia entre la ocasión y las acciones de protección ciudadana.
Desde años atrás, Santander es una zona de alta actividad sísmica, pero la percepción general es que la gestión pública local no garantiza una preparación adecuada ni respuestas rápidas ante estas emergencias. El temor de la población se agrava debido a la falta de simulacros frecuentes y sistemas de alerta localizados que permitan minimizar riesgos.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres afirma que no hay daños graves ni afectaciones significativas tras el sismo, y el Servicio Geológico Colombiano recomienda mantener la calma y seguir protocolos básicos, pero no responde con claridad sobre medidas específicas para el área metropolitana de Bucaramanga.
"Después del sismo me di cuenta que no hay un plan visible ni información clara para nosotros. La gestión debe comunicar mejor y capacitar a la comunidad urgentemente"
— Juan Carlos Villamizar, líder comunal barrio Cabecera del Llano
Expertos independientes en gestión del riesgo del departamento señalan que la vulnerabilidad de la infraestructura pública y privada en Bucaramanga es un tema urgente a atender. Martínez, investigador de la UIS, destaca la necesidad de implementar sistemas de monitoreo avanzado, crear campañas educativas constantes y fomentar la participación comunitaria en planes de emergencia.
Fiscalización de la gestión pública
Las cifras oficiales aseguran que se están ejecutando protocolos de inspección en infraestructuras estratégicas, pero no hay reportes públicos de avances o vulnerabilidades detectadas en los principales edificios y viviendas de la ciudad. El seguimiento ciudadano exige una auditoría independiente que garantice transparencia y prevención real.
Propuestas desde la academia y comunidad
Expertos de la Universidad Industrial de Santander proponen:
- Implementar un sistema de alerta temprana local coordinado con el Servicio Geológico Colombiano y la Secretaría de Gestión del Riesgo de Santander
- Realizar simulacros de evacuación obligatorios y periódicos en colegios, centros de trabajo y barrios de Bucaramanga y zona metropolitana
- Fortalecer el monitoreo de infraestructura con tecnología que permita identificar daños post-sismo en tiempo real
La comunidad exige además espacios de participación real para diseñar y evaluar planes de emergencia, a fin de que no sean solo protocolos escritos sino acciones vividas en el territorio.
¿Está Bucaramanga preparada para enfrentar temblores contundentes como el ocurrido en Mesa de los Santos o simplemente estamos a la espera de otro desastre que obligue a la toma de decisiones?
Contexto adicional: Santander se ubica en una zona conocida como ‘Nido Sísmico de Bucaramanga’, con alta frecuencia de episodios tectónicos. La gestión pública ha sido cuestionada por expertos y comunidades por la falta de planes actualizados, capacitación y comunicación efectiva.
Fuentes consultadas: Voces de líderes comunitarios de Bucaramanga, investigadores de la UIS en gestión del riesgo, testimonios de vecinos de barrios afectados, Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, Servicio Geológico Colombiano.