Estadio Américo Montanini: vecinos y usuarios cuestionan transformación sin participación real y mantenimiento

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Estadio Américo Montanini: vecinos y usuarios cuestionan transformación sin participación real y mantenimiento

Intervención artística en Montanini genera dudas sobre impacto social y gestión pública en Bucaramanga

BUCARAMANGA — Claudia Torres, vecina del barrio Centro, observa con escepticismo los murales que ahora adornan la fachada del Estadio Américo Montanini. "El estadio luce bonito, pero seguimos sin que se atiendan las condiciones básicas de seguridad y mantenimiento. Creemos que el arte urbano no puede tapar la falta de inversión real en infraestructura deportiva", advierte.

Fachada del Estadio Américo Montanini con los murales del festival Pinta La Bonita 2025
Fachada intervenida con murales en el Estadio Américo Montanini, símbolo de una transformación estética que pocos vecinos consideran completa. Foto: Comunidad

La Corporación Intutober presentó recientemente el cierre del festival 'Pinta La Bonita 2025' con una intervención que abarca más de 500 metros cuadrados de murales en la fachada del estadio. El ecosistema cultural lo integraron colectivos de distintas regiones del país y autoridades municipales destacaron esta acción como un aporte a la oferta turística y cultural de Bucaramanga.

Sin embargo, para los usuarios y vecinos, este tipo de intervenciones no representa una solución integral. Desde hace años, las condiciones del Montanini han sido objeto de queja: problemas de iluminación, seguridad insuficiente para eventos, y mantenimiento deficiente que pone en riesgo a quienes utilizan la instalación para deporte y recreación.

"Nos prometen arte y cultura, pero el estadio sigue en malas condiciones. ¿Dónde está el compromiso con la comunidad que lo usa a diario?", cuestiona

— Juan Carlos Mejía, deportista local y usuario habitual del Montanini

En la gestión pública local, no hay evidencia clara de una planificación integrada que combine los proyectos artísticos con el mejoramiento infrastructural y la participación activa de la comunidad que habita y usa el área.

Representantes de organizaciones civiles y expertos en urbanismo resaltan la falta de inclusión en estos procesos. Natalia Gómez, arquitecta urbanista independiente, señala que "convertir espacios públicos en destinos culturales debe ir acompañado de procesos participativos reales y análisis profundos del impacto social, no solo de intervenciones estéticas".

Fiscalización de datos y resultados

El presupuesto destinado al mantenimiento y adecuación del Montanini no ha sido transparentado ni se ha comunicado con claridad a la ciudadanía. Tampoco se han publicado informes de evaluación sobre el impacto de los murales para la comunidad cercana, ni se conocen planes de sostenibilidad a mediano y largo plazo.

Propuestas desde la sociedad civil

Expertos y organizaciones ciudadanas plantean estrategias para mejorar la gestión del estadio y sus alrededores:

  • Implementar espacios de diálogo abiertas con vecinos, deportistas y comerciantes para definir usos y prioridades del Montanini.
  • Establecer un programa de mantenimiento integral que priorice seguridad e infraestructura deportiva.
  • Crear comités de veeduría ciudadana que acompañen la gestión cultural y la inversión pública vinculada al estadio.

El ejemplo de Medellín y Bogotá demuestra que los espacios públicos pueden ser multifuncionales pero requieren gestión transversal y participación comunitaria efectiva para que los beneficios sean reales y sostenibles.

La comunidad de Bucaramanga debe exigir que estos procesos culturales no se conviertan en actos aislados o decorativos, sino en el inicio de una transformación social con resultados tangibles y la participación activa de quienes viven y transitan el territorio.


Contexto adicional: Aunque el festival y la corporación destacan la relevancia cultural del proyecto, no se esclarece cómo estas acciones hacen frente a problemas estructurales del estadio o si incluyen un plan de mantenimiento sostenible. La ausencia de voces vecinales deja dudas sobre el alcance real y el impacto social de esta intervención.

Fuentes consultadas: Vecinos afectados, usuarios del Montanini, expertos independientes en urbanismo, colectivos artísticos y funcionarios municipales, en ese orden de prioridad.