Doble atentado en Cúcuta genera miedo y cuestiona eficacia estatal en seguridad y paz
Explosiones y ataques armados en Cúcuta dejan dos policías muertos y anuncian inseguridad prolongada en zona fronteriza
CÚCUTA — Carlos Mendoza, habitante del barrio El Salado en Cúcuta, asegura que "no es la primera vez que vivimos con miedo por los ataques en la ciudad fronteriza". La doble explosión el domingo que dejó dos policías muertos y dos heridos en El Zulia y Villa del Rosario encendió nuevamente la alarma en la comunidad, que reclama mayor protección y verdad sobre la capacidad del Estado para garantizar seguridad.
El doble atentado indiscriminado con explosivos y ataque armado que afectó a policías en Cúcuta, según la Policía Metropolitana, fue atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla con fuerte presencia histórica en Norte de Santander. La acción criminal dejó a los intendente Franklin Guerrero y subteniente Jairo Holguín fallecidos mientras se desplazaban en motocicletas oficiales. Además, dos uniformados fueron heridos en un ataque simultáneo en Villa del Rosario.
Este nuevo episodio de violencia ocurre en un contexto en que las negociaciones de paz entre el gobierno nacional y el ELN están paralizadas desde el primer semestre de 2025, luego de agresiones atribuidas al grupo guerrillero en Catatumbo y zonas limítrofes con Venezuela.
La versión oficial señala que la respuesta a estas acciones es judicial y militar, pero para la comunidad de Cúcuta, las explosiones no solo representan un ataque a la fuerza pública sino la confirmación de una crisis de seguridad que se repite y no ha sido enfrentada con eficiencia.
"Nos sentimos abandonados por las autoridades. El miedo nos paraliza y no vemos una estrategia clara para protegernos ni para acabar con esta violencia"
— Carlos Mendoza, residente barrio El Salado, Cúcuta
La ciudadanía, líderes locales y organizaciones sociales cuestionan la capacidad del Estado para garantizar la seguridad en la zona metropolitana de Cúcuta. Denuncian que las fuerzas policiales son insuficientes y las acciones militares recurrentes no desarticulan las estructuras guerrilleras que operan con impunidad.
De acuerdo con expertos en seguridad de la Universidad Industrial de Santander (UIS), la actual política de seguridad debe repensarse para integrar estrategias comunitarias con presencia efectiva del Estado en territorios de alta conflictividad. Proponen además fortalecer los mecanismos de diálogo regional integrando a la sociedad civil y víctimas en espacios de construcción de paz.
Propuestas de expertos y sociedad civil para la seguridad y paz en Cúcuta:
- Implementación de consejos comunitarios de seguridad que permitan alertas tempranas y coordinación directa con autoridades.
- Fortalecer programas de desarme y reinsertación con participación activa de comunidades afectadas.
- Respaldar espacios de diálogo local con participación del gobierno departamental y nacional para reiniciar negociaciones sin exclusiones.
Hasta ahora, el gobierno nacional mantiene un llamado a la guerrilla para retomar diálogos, sin que haya señales claras de una voluntad real para dejarlos atrás, lo que mantiene a la población de Cúcuta y su área metropolitana en estado de alerta y temor.
¿Cuántas vidas más deberán perderse para que la seguridad en esta zona fronteriza deje de ser un discurso y se traduzca en acciones concretas y efectivas?
Contexto adicional: ELN mantiene presencia en 231 municipios del país, con mayor fuerza en Norte de Santander y Chocó. Los diálogos de paz con el gobierno colombiano están paralizados desde 2025 luego de incumplimientos de parte del grupo armado.
Fuentes consultadas: Ciudadanos afectados en Cúcuta, líderes comunitarios, expertos en seguridad UIS, comunicación oficial de Policía Metropolitana de Cúcuta.