Doble atentado en Cúcuta evidencia crisis de seguridad y abandono en zona metropolitana de Norte de Santander
Atentado con explosivos en Anillo Vial Oriental y ataque armado en Villa del Rosario aumentan temor y denuncian falta de protección efectiva
CÚCUTA — José Martínez, habitante del barrio La Playa en Cúcuta, relata cómo la explosión que asesinó a dos policías en la vía que conecta con El Zulia generó pánico y corte prolongado de electricidad: "La gente vivió horas sin luz y con miedo de que se repitiera el ataque. Aquí ya no nos sentimos seguros, no solo por los grupos armados, sino porque la Policía no alcanza a protegernos".
El ataque, atribuido por las autoridades al Ejército de Liberación Nacional (ELN), dejó dos policías muertos y dos heridos, con daños colaterales que afectaron a civiles y servicios básicos en el área metropolitana. Sin embargo, la población cuestiona la capacidad del Estado para garantizar seguridad en esta región histórica de alto riesgo.
La Policía Metropolitana asegura que estos hechos son retaliaciones del ELN frente a ofensivas contra sus estructuras, pero no aclara cómo previene la continuidad de estos actos violentos ni protege efectivamente a los habitantes y a sus propios uniformados.
En paralelo, el hostigamiento en Villa del Rosario cerca del puente internacional Simón Bolívar mantiene en alerta a la comunidad transfronteriza, donde los ataques armados y la violencia no son hechos aislados, sino cotidianidad que preocupa a comerciantes, transportadores y residentes.
"Nos duele perder policías que cuidan nuestras calles, pero también sentimos que el Estado nos abandona. La seguridad debe ser prioritaria, no solo anuncios y promesas"
— Ana Lucía Rojas, comerciante, Villa del Rosario
Líderes sociales y concejales opositores en Cúcuta reclaman mayor inversión en inteligencia y presencia policial, además de planes integrales de seguridad que involucren a la comunidad y búsqueda efectiva de la paz.
Especialistas en seguridad crítica de la Universidad Autónoma de Bucaramanga señalan que el estancamiento de los diálogos de paz con el ELN, sumado a la falta de estrategias regionales adecuadas, agravan la violencia en Norte de Santander y sus municipios vecinos como Girón y Piedecuesta.
Fiscalización y propuesta ciudadana
Ante el recrudecimiento de acciones violentas, las comunidades y expertos proponen:
- Fortalecer unidades de inteligencia y operativos coordinados con jurisdicción en el área metropolitana
- Implementar modelos comunitarios de vigilancia y cooperación ciudadana para disuadir la violencia
- Reanudar diálogos de paz con garantías claras y participación transparente de la sociedad civil
Estas propuestas, respaldadas por experiencias exitosas en ciudades como Medellín y Cali, buscan avanzar desde la fiscalización ciudadana y la academia, más allá de los anuncios infructuosos del gobierno nacional y las autoridades locales.
¿Podrá el Estado garantizar seguridad real en el área metropolitana de Norte de Santander o seguirá permitiendo que los habitantes vivan bajo amenazas constantes y sin respuestas contundentes?
Contexto adicional: El ELN mantiene presencia en 231 municipios de 19 departamentos, con fuerte arraigo en Norte de Santander. Los diálogos de paz con el Gobierno llevan estancados desde el primer semestre de 2025, a pesar de los llamados presidenciales para reactivarlos.
Fuentes consultadas: Vecinos afectados de Cúcuta y Villa del Rosario, veedurías ciudadanas, expertos en seguridad de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, concejales de oposición, Policía Metropolitana de Cúcuta (versión oficial con escepticismo).