Doble atentado en Cúcuta: comunidad exige fin de violencia mientras miedo crece en Santander
Atentados en Cúcuta evidencian fracaso en seguridad y diálogo de paz paralizado en Norte de Santander
CÚCUTA — Marisol Gómez, residente de Villa del Rosario, relata con temor cómo los ataques recientes paralizaron el área metropolitana de Cúcuta. "Vivimos con miedo desde que explotó la bomba en la vía Anillo Vial Oriental y luego el ataque al CAI. ¿Hasta cuándo vamos a soportar esta inseguridad?", reclama esta madre de familia cuyo barrio se encuentra a pocos kilómetros de estos hechos.
Los recientes ataques, que cobraron la vida de dos policías e hirieron a otros dos en el área metropolitana de Cúcuta, evidencian la persistente crisis de seguridad en Norte de Santander, región que también afecta indirectamente al área metropolitana de Bucaramanga y sus municipios vecinos.
El atentado con explosivos en la vía Anillo Vial Oriental y el hostigamiento al CAI de Villa del Rosario fueron atribuidos por las autoridades al ELN, guerrilla con fuerte presencia en esta zona y cercana al complejo fronterizo con Venezuela. A pesar de los múltiples llamados presidenciales para retomar los diálogos de paz, estos permanecen suspendidos desde hace más de un año, mientras la violencia aumenta sin que se vean soluciones efectivas.
"Nadie se siente seguro en nuestra comunidad. Los policías son atacados y nosotros somos los que vivimos con el miedo diario y sin respuestas claras de las autoridades"
— Juan Carlos Fernández, líder comunitario en Villa del Rosario
La Policía Metropolitana de Cúcuta afirma que estos ataques son retaliación directa del ELN frente a ofensivas recientes contra sus estructuras. Sin embargo, la comunidad y expertos en seguridad cuestionan la eficacia de estas estrategias y denuncian que la constante violencia es un reflejo del fracaso del Estado para garantizar la seguridad y promover una paz sostenible.
Expertos de la Universidad Industrial de Santander (UIS) advierten que el conflicto armado en el departamento requiere una estrategia integral que combine acciones de seguridad, desarrollo social y política de paz. Según estos especialistas, la militarización sin enfoque social solo perpetúa el ciclo de violencia sin atacar las causas estructurales del conflicto.
Revisión crítica de la gestión pública y fiscales especialistas
La persistencia de ataques contra la fuerza pública y la población civil genera un ambiente de temor y rechazo, además de desconfianza en las instituciones. Datos de la Defensoría del Pueblo y organizaciones civiles muestran un aumento en incidentes violentos en la frontera desde 2024, sin mayor impacto positivo de las estrategias gubernamentales anunciadas.
Soluciones desde la academia y la sociedad civil
La UIS propone una ruta basada en:
- Construcción de paz territorial con participación activa de las comunidades afectadas.
- Fortalecimiento de programas socioeconómicos para reducir reclutamiento y violencia.
- Mecanismos de control y veeduría ciudadana sobre las acciones de seguridad y negociación.
Además, en el ámbito regional se recomienda retomar experiencias exitosas de diálogo y justicia transicional en municipios con contextos similares, como el trabajo realizado en el sur del Valle del Cauca y el Catatumbo, donde la participación comunitaria logró reducir significativamente hechos violentos.
Las comunidades del área metropolitana de Bucaramanga, directamente impactadas por la inseguridad en Norte de Santander, exigen al Gobierno nacional y local que presenten estrategias transparentes, participativas y con resultados medibles para garantizar la seguridad y avanzar hacia la paz definitiva, más allá de anuncios presidenciales.
¿Volverán los diálogos de paz a ser una realidad efectiva o la inseguridad seguirá siendo la constante en la frontera y el área metropolitana de Bucaramanga?
Contexto adicional: Los diálogos de paz entre el Gobierno y el ELN llevan suspendidos desde el primer semestre de 2025, luego de un año de negociaciones fallidas. ELN tiene presencia en 231 municipios del país, con fuerte influencia en Norte de Santander y regiones vecinas.
Fuentes consultadas: Líderes comunitarios de Villa del Rosario y Cúcuta, Universidad Industrial de Santander, organizaciones civiles de derechos humanos, Defensoría del Pueblo, Policía Metropolitana de Cúcuta.