Cúcuta y área metropolitana en alerta: nuevas víctimas del ELN exigen respuestas reales
Atentados en Cúcuta evidencian fracaso del Estado para garantizar seguridad en el oriente colombiano
CÚCUTA — Mariela Gómez, habitante del barrio Luis Carlos Galán, vive con miedo luego del doble atentado que dejó dos policías muertos y otros dos heridos la semana pasada en la vía Anillo Vial Oriental y Villa del Rosario. "Cada explosión no solo hiere a los uniformados, sino a toda la comunidad que queda atrapada en la violencia sin respuestas claras", denuncia.
Los ataques atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN) recuerdan la creciente inseguridad que sufre el departamento de Norte de Santander, incluyendo municipios del área metropolitana como Villa del Rosario. Las víctimas directas -intendentes Franklin Guerrero y Jairo Holguín- y dos policías más heridos reflejan un patrón de violencia en plena vía pública, donde la protección estatal parece insuficiente.
La Policía Metropolitana de Cúcuta asegura que estas acciones son respuesta a ofensivas contra las estructuras del ELN, pero para muchos habitantes y comerciantes esta explicación es insuficiente. "¿Cuándo dejará de ser la gente la víctima eterna de este conflicto mientras el Estado repite el mismo discurso de retaliación sin soluciones reales?", cuestiona José Martínez, pequeño comerciante del barrio La Parada.
"Nos sentimos abandonados. Estos atentados afectan nuestra tranquilidad y economía. Necesitamos que el Gobierno garantice una verdadera estrategia de seguridad coordinada y efectiva"
— Mariela Gómez, habitante Barrio Luis Carlos Galán
En el ámbito político, el estancamiento del proceso de paz con el ELN es evidente. El presidente Gustavo Petro reiteró la intención de reanudar diálogos, pero las acciones violentas y la falta de voluntad manifestada por la guerrilla frenan cualquier avance, mientras la población civil sufre el costo más alto.
Expertos en seguridad de la Universidad de Santander (UDES) advierten que la falta de un plan integral, que incluya no solo presencia policial sino también desarrollo social y comunitario, ha permitido que el ELN mantenga y amplíe su influencia en Norte de Santander.
Fiscalización a cifras y acciones
De acuerdo con reportes oficiales, el ELN tiene presencia en al menos 231 municipios de 19 departamentos, con Norte de Santander como uno de sus bastiones. Sin embargo, la reducción de ataques es mínima y la inversión estatal en protección ciudadana muestra precariedad frente al aumento de acciones delictivas.
Soluciones planteadas por expertos y comunidad
Propuestas desde la academia y organizaciones de la sociedad civil sugieren implementar modelos de seguridad comunitaria con participación activa de la ciudadanía, experiencias que han menoscabado la influencia guerrillera en otras regiones:
- Fortalecimiento de redes de vigilancia ciudadana con apoyo tecnológico y formación.
- Programas de desarrollo social dirigidos a comunidades vulnerables para disminuir el reclutamiento.
- Creación de espacios de diálogo local para mitigar conflictos y generar confianza entre comunidad y autoridades.
La comunidad de Cúcuta y del área metropolitana exige que estas propuestas sean tomadas en cuenta con voluntad política real y mecanimos claros de seguimiento y rendición de cuentas.
¿Cuánto tiempo más los habitantes de Cúcuta y el área metropolitana deberán vivir bajo la sombra de la violencia sin respuestas concretas del Estado?
Contexto adicional: El ELN ha incrementado su actividad en Norte de Santander pese a las múltiples rondas de diálogos con el Gobierno nacional, paralizados desde la primera mitad de 2025. La violencia mantiene en alerta a toda el área metropolitana de Bucaramanga, que demanda políticas públicas integrales de seguridad.
Fuentes consultadas: Habitantes de Cúcuta y Villa del Rosario, pequeños comerciantes, expertos en seguridad de la UDES, veedurías ciudadanas, Policía Metropolitana (versión oficial con escepticismo).