Cúcuta y área metropolitana en alerta: doble atentado del ELN evidencia fracaso en seguridad y protección ciudadana
La persistente violencia del ELN en Cúcuta y Villa del Rosario siembra miedo y cuestiona estrategias oficiales
CÚCUTA — "Ya no sabemos si podremos salir a la calle con tranquilidad", lamenta María Gómez, habitante de Villa del Rosario, tras el reciente ataque contra el CAI local que dejó dos policías heridos y una comunidad en estado de miedo e incertidumbre. El doble atentado ocurrido el fin de semana en la vía Anillo Vial Oriental, que conecta Cúcuta con el área metropolitana, evidencia un deterioro de la seguridad en Norte de Santander que tiene en vilo a miles de familias en municipios como Villa del Rosario y El Zulia.
El atentado con explosivos que cobró la vida de dos policías y las heridas sufridas por otros dos en Villa del Rosario son dolorosos recuerdos para la comunidad que reclama protección efectiva y respuestas reales frente a la inseguridad constante. Desde esa zona fronteriza, ciudadanos y comerciantes reportan un aumento del miedo y un sentimiento de abandono ante la peligrosidad que implica transitar por estas vías y espacios públicos.
La Policía Metropolitana de Cúcuta atribuye ambos ataques al ELN, calificándolos como "retaliación directa" ante operativos recientes, una explicación que autoridades locales y nacionales repiten sin que hasta la fecha se logre detener la escalada de violencia que afecta a la región.
"Nos sentimos desprotegidos. Estos ataques no solo son para la fuerza pública, sino un mensaje aterrador para todos nosotros que vivimos aquí. ¿Qué garantías tenemos?"
— Luis Fernández, comerciante en Villa del Rosario
Por su parte, concejales de oposición y líderes comunitarios cuestionan la falta de estrategias claras y efectivas de seguridad en el área metropolitana de Cúcuta y exigen mayor presencia institucional y mecanismos de prevención. "No podemos seguir viendo cómo estos ataques se repiten y la ciudadanía queda a merced de grupos armados", comenta la concejala María Jiménez.
Análisis independientes revelan que pese a los discursos oficiales, la violencia en Norte de Santander se mantiene alta, y que el Estado ha fallado en implementar planes integrales de seguridad ciudadana que garanticen protección real a las comunidades, especialmente en zonas fronterizas críticas.
Expertos en seguridad sugieren acciones integrales
El analista en temas de seguridad, Jorge Ramírez, profesor de la Universidad Industrial de Santander, propone un modelo adoptado en ciudades fronterizas como Cúcuta y Arauca, basado en:
- Fortalecimiento de la inteligencia policial y cooperación internacional con autoridades venezolanas
- Creación de redes comunitarias de prevención y denuncia temprana
- Implementación de tecnología de monitoreo permanente y alerta temprana en zonas vulnerables
Este modelo ha demostrado reducir entonces el índice de violencia en hasta un 30% en municipios fronterizos donde se ha aplicado de forma sostenida.
Aun así, desde la comunidad exigen transparencia, mayor inversión en seguridad y participación de veedurías ciudadanas para hacer seguimiento a los recursos y acciones del Estado.
¿Volverán estas zonas del área metropolitana de Cúcuta a convertirse en campo abierto para grupos armados, o el Estado ofrecerá para las comunidades la seguridad que tanto reclaman?
Contexto adicional: Norte de Santander sigue siendo uno de los departamentos con mayor presencia del ELN, con hostigamientos y atentados constantes que afectan a poblaciones civiles y fuerzas de seguridad. A pesar de los llamados y fragilidad de los diálogos de paz, aún no se vislumbra una estrategia clara y eficaz para la estabilización de la seguridad en la región.
Fuentes consultadas: Comunidad afectada, comerciantes locales, veedurías ciudadanas, concejales de oposición, expertos en seguridad de la UIS, Policía Metropolitana de Cúcuta.