Cúcuta bajo fuego: dos policías muertos y vecinos exigen seguridad en plena zona metropolitana
Violencia en la frontera agrava inseguridad y desprotección en área metropolitana de Cúcuta
CÚCUTA — La muerte del intendente Franklin Guerrero y el subteniente Jairo Holguín tras un atentado con explosivos en la vía Anillo Vial Oriental, que conecta con El Zulia, ha vuelto a sumir a los vecinos en el miedo. Familias del barrio Las Américas y Villa del Rosario denuncian que los ataques afectan no solo a la policía sino a toda la comunidad, que sufre la constante inseguridad y una respuesta estatal insuficiente.
Este domingo se registraron dos ataques casi simultáneos: uno con carga explosiva que destruyó parte de la vía y cobró la vida de dos uniformados en motocicleta; otro, un hostigamiento armado en el CAI de Villa del Rosario, dejando dos policías heridos. Pese a las amenazas explícitas de la guerrilla del ELN, el Estado y las autoridades siguen sin dar respuestas claras y efectivas para proteger a las comunidades de la zona metropolitana.
La Policía Metropolitana de Cúcuta afirma que estos hechos son "retaliación directa" a acciones estatales, pero quienes viven en barrios como Las Américas denuncian que la violencia ha escalado sin que se reduzcan los riesgos para los civiles. Vecinos reclaman mayor presencia policial, prevención real y garantías para la vida cotidiana.
"No queremos ser testigos ni víctimas de más ataques. Pero sentimos que entre promesas y acciones efectivas hay un vacío que nos deja desprotegidos,"
— Liliana Torres, líder comunitaria barrio Las Américas, Cúcuta
Expertos en seguridad consultados por Voz Oriente advierten que el incremento de la violencia en la frontera es un fenómeno complejo, con el ELN consolidando su presencia en al menos 231 municipios, incluyendo varios de Norte de Santander, y que la falta de estrategias integrales puede agravar el conflicto.
El sociólogo Juan Camilo Quintero, magíster en Seguridad y Defensa, señala que "la militarización sin acompañamiento social y sin políticas de desarrollo genera un círculo de violencia que impacta a todos los ciudadanos, incluyendo a Bucaramanga y su área metropolitana, donde ya se registran incidentes relacionados con bandas criminales que aprovechan el vacío estatal".
Fiscalización y retos en cifras
Según informes oficiales, la Policía Metropolitana ha aumentado operativos, pero el número de atentados y hostigamientos contra la fuerza pública y la población civil no ha disminuido. En 2024, Norte de Santander reportó un aumento del 21% en homicidios relacionados con conflicto armado, cifra que preocupa a líderes sociales y expertos en derechos humanos.
Por su parte, la administración local no ha transparentado un plan de seguridad claro para el área metropolitana que integre la participación ciudadana y garantice mecanismos de vigilancia permanente.
Propuestas ciudadanas y académicas para enfrentar la crisis
Frente a la escalada de violencia, voces independientes plantean algunas soluciones:
- Implementación de sistemas de alerta temprana comunitaria, que involucren a líderes barriales y a las fuerzas policiales para prevención coordinada.
- Creación de mesas de diálogo regionales con participación de academia, organizaciones sociales y autoridades locales para construir políticas de seguridad integrales y contextualizadas.
- Inversión en programas de desarrollo social y educación en zonas frontera para reducir la influencia de grupos armados, siguiendo modelos exitosos de Medellín y Cali.
Las Juntas de Acción Comunal y organizaciones de Cúcuta y Villa del Rosario han exigido que la administración municipal abra espacios reales de participación con la comunidad y garantice transparencia en la ejecución de recursos para seguridad.
¿Estará la administración y el gobierno nacional a la altura de estas exigencias o seguirán dejando a la zona metropolitana en una espiral de violencia e indefensión?
Contexto adicional: El ELN mantiene influencia en Norte de Santander y amplía su presencia en la frontera, mientras los diálogos de paz con el Gobierno están estancados desde 2025. Bucaramanga y su área metropolitana también enfrentan riesgos por la expansión de la violencia, lo que exige atención coordinada interregional.
Fuentes consultadas: Líderes comunitarios de Cúcuta y Villa del Rosario, expertos independientes en seguridad, informes policiales oficiales, análisis de organizaciones de derechos humanos.