Cristian Portilla: el candidato que no conoce a Bucaramanga ni a su gente
Cristian Portilla, el candidato de Jaime Andrés Beltrán, demostró su desconocimiento total sobre Bucaramanga al no saber nada del Atlético Bucaramanga, símbolo de la ciudad. Un aspirante sin identidad ni liderazgo que representa el continuismo de una administración fracasada.
Mientras la ciudad busca liderazgo real, el candidato apoyado por Jaime Andrés Beltrán demuestra su desconexión total con la realidad bumanguesa y hasta con los símbolos más elementales de identidad local.
La contienda por la Alcaldía de Bucaramanga en las elecciones atípicas del próximo 14 de diciembre ha dejado ver todo tipo de perfiles, pero pocos tan vacíos y desconectados de la ciudad como el de Cristian Portilla, exsecretario privado de Jaime Andrés Beltrán, hoy convertido en el intento desesperado de continuidad del cuestionado exalcalde.
Portilla, que intenta presentarse como una figura “renovadora”, en realidad representa el continuismo de una administración fallida, la misma que dejó a Bucaramanga sumida en el desgobierno, las insubsistencias y los contratos irregulares. Su paso por la Alcaldía se limitó a ser el asistente de confianza del exmandatario, sin logros propios ni una sola gestión destacable.
Un candidato que no sabe ni dónde está parado
Lo más grave es que Portilla ni siquiera demuestra conocer la ciudad que aspira a gobernar. En los últimos días, cuando se le preguntó en una entrevista por el Atlético Bucaramanga, el equipo símbolo de los santandereanos, el candidato no supo responder. Desconocía jugadores, historia y hasta los triunfos más recientes del club. Su silencio fue tan elocuente como su falta de arraigo: un aspirante a la Alcaldía que ignora el orgullo de su gente.
El episodio ha generado indignación en redes sociales. “¿Cómo pretende hablar de identidad, cultura o juventud si ni siquiera sabe quién es el campeón de la ciudad?”, escribió un hincha del Leopardo. En contraste, periodistas deportivos como Andrés Marocco recordaron la grandeza del Atlético Bucaramanga, que ha sido líder del campeonato y orgullo nacional, mientras Portilla quedaba en evidencia como un candidato que no siente ni conoce la tierra que dice representar.
Continuismo disfrazado de cambio
Detrás de su campaña se esconde el mismo grupo político que acompañó a Jaime Andrés Beltrán, con el mismo discurso religioso, el mismo manejo clientelista y la misma estrategia emocional. Pero los ciudadanos ya los conocen: Bucaramanga no necesita candidatos de púlpito, sino líderes capaces de administrar con criterio, transparencia y conocimiento.
Portilla fue uno de los hombres de mayor confianza de Beltrán, y su candidatura no es más que una extensión del mismo poder que llevó al caos administrativo. Mientras la ciudad espera soluciones reales en seguridad, movilidad y empleo, Portilla repite frases vacías, ensaya discursos memorizados y evita responder preguntas de fondo sobre temas públicos.
Sin visión, sin equipo y sin ciudad
A diferencia de otros aspirantes que han construido carrera en lo público, Portilla no tiene trayectoria, no tiene propuestas estructurales y, sobre todo, no tiene ciudad. Su candidatura depende del respaldo de quienes hoy buscan mantener privilegios dentro de la burocracia municipal.
Su falta de conocimiento sobre el club Atlético Bucaramanga es apenas una muestra del fondo del problema: un candidato improvisado, desconectado, sin identidad y sin alma bumanguesa.
Un mensaje para los votantes
El próximo 14 de diciembre, los bumangueses tendrán que decidir si quieren seguir siendo gobernados por improvisados que confunden la política con un púlpito, o si prefieren un liderazgo que entienda los verdaderos desafíos de la ciudad. Bucaramanga no necesita más aprendices del poder.