Bucaramanga vuelve a lamentar: menor de 16 años primer quemado por pólvora en 2024, alertas sin respuestas

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Bucaramanga vuelve a lamentar: menor de 16 años primer quemado por pólvora en 2024, alertas sin respuestas

Primer lesionado con pólvora en Bucaramanga evidencia fallas en prevención y protección a menores

BUCARAMANGA — "Mi sobrino tiene 16 años y ya estuvo hospitalizado por quemaduras, pero nadie nos explica qué van a hacer para evitar que siga pasando", relata una familiar del menor afectado, residente del norte de la ciudad, zona donde ocurrió el accidente. Este diciembre, el joven sufrió quemaduras en los dedos tras manipular un artefacto pirotécnico tipo totes, convirtiéndose en el primer quemado por pólvora en Bucaramanga en la temporada decembrina y encendiendo las alertas sobre la falta de prevención efectiva.

Dedos con quemaduras tras manipulación de pólvora en Bucaramanga
Dedos quemados de un menor tras manipular pólvora en el norte de Bucaramanga, primer caso reportado en diciembre. Foto: Comunidad afectada

El caso fue atendido en el Hospital Local del Norte, donde el menor fue estabilizado y dado de alta, pero autoridades sanitarias advierten que este incidente es apenas el inicio de una temporada que podría registrar más víctimas, en especial menores de edad. Según el secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, la mitad de los lesionados por pólvora en Colombia son niños y adolescentes, situación que requiere una atención urgente en Bucaramanga y el área metropolitana.

Las autoridades sanitarias recuerdan que la manipulación, venta o uso de pólvora sin autorización está prohibida y sancionada con multas que pueden superar un millón y medio de pesos, además de reportes ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y penas de prisión para casos de tráfico ilegal. Sin embargo, los ciudadanos cuestionan la efectividad de estas medidas y la supervisión en las zonas residenciales, especialmente en comunas y barrios del norte donde se presenta mayor incidencia.

"Todos los años sucede lo mismo, la pólvora se sigue vendiendo en las esquinas y los niños terminan quemados. Las campañas parecen no funcionar, necesitamos que la Alcaldía y la Policía actúen con rigurosidad"

— José Martínez, líder comunitario barrio Cañaveral

La administración municipal asegura que intensificará controles y campañas preventivas, pero no ofrece datos concretos sobre recursos asignados ni resultados de años anteriores, lo que genera escepticismo en la comunidad. Durante las últimas temporadas navideñas, Bucaramanga ha registrado un número significativo de lesiones por pólvora, sin que se hayan implementado políticas claras y evaluadas para mitigarlas.

Fiscalización y propuestas independientes para frenar quemados

Expertos en salud pública y organizaciones civiles han planteado estrategias de educación y control efectivas implementadas en otras ciudades:

  • Programas comunitarios de sensibilización dirigida a padres y jóvenes, con participación activa de las Juntas de Acción Comunal.
  • Instalación de puntos de denuncia anónima para la venta ilegal de pólvora y aplicación rigurosa de sanciones.
  • Coordinación efectiva entre instituciones de salud, policía y organizaciones sociales para la vigilancia y prevención en zonas vulnerables.

La Universidad Industrial de Santander (UIS) recomienda fortalecer la capacitación en primeros auxilios y manejo del riesgo en escuelas y centros comunitarios, así como involucrar a la comunidad en estrategias de autocuidado para que la protección sea efectiva y sostenible.

Los ciudadanos y expertos demandan que la Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander establezcan mecanismos transparentes de rendición de cuentas, con publicación de estadísticas actualizadas y cronogramas claros para las campañas y controles, evitando que, como en años anteriores, los anuncios queden sin ejecución real en el territorio.


Contexto adicional: En años anteriores, Bucaramanga ha registrado un promedio de quince a veinte menores lesionados por pólvora durante diciembre, con la mayoría vinculados a la venta y manipulación ilegal de estos artefactos. La falta de políticas públicas locales efectivas y la débil coordinación institucional han sido señaladas por veedurías ciudadanas como factores que agravan el problema.

Fuentes consultadas: Familiares del menor afectado, líder comunitario de Cañaveral, Hospital Local del Norte, Secretaría de Salud de Santander, especialistas en salud pública de la UIS y organizaciones civiles locales.