Bucaramanga: menor quemado por pólvora en el norte encendió alarma ante falta de controles
Primer quemado por pólvora en Bucaramanga evidencia falencias en controles y prevención
BUCARAMANGA - NORTE — "No es la primera vez que pasa y temo que no sea la última", dice doña Sandra López, tía de un menor de 16 años que resultó quemado en el barrio Cabecera del Norte mientras manipulaba pólvora el pasado fin de semana. Este incidente, que encendió las alarmas en la ciudad, expone una realidad que vecinos y familiares denuncian: la falta de controles efectivos y la permisividad frente al uso de pólvora en las calles durante diciembre.

Este joven fue atendido en el Hospital Local del Norte y aunque recibió el alta médica, su caso se suma a los múltiples reportes de afectados por pólvora en la ciudad. Según datos oficiales de secretarías de salud locales de años anteriores, cerca del 50% de las lesiones por manipulación de pólvora corresponden a menores de edad, un patrón alarmante que se repite sin una estrategia clara para evitarlo.
La Secretaría de Salud de Santander, representada por Edwin Prada, asegura que están atentos para reforzar las medidas preventivas ante la temporada de fin de año, pero no explica qué acciones concretas se han tomado contra la venta y uso ilegal de pólvora en Bucaramanga. Este vacío ha sido señalado por comunitarios, quienes denuncian que la venta en vía pública sigue sin control adecuado.
"En nuestro barrio, la pólvora se sigue vendiendo sin ninguna restricción y los niños la manipulan porque no hay supervisión ni multas reales. Necesitamos más presencia de las autoridades y campañas que enseñen el verdadero daño"
— Andrés Gómez, líder comunitario barrio San Alonso
Expertos en salud pública coinciden en que la fractura de políticas entre las autoridades municipales y departamentales genera confusión y dispersión en la implementación de controles, lo que afecta la efectividad en la prevención de quemados. La presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Cabecera del Norte, María Sofía Castro, exige con urgencia un plan integrado que involucre a la comunidad para evitar más accidentes.
En cuanto a cifras, en la ciudad se reportan en promedio 30 casos de quemados por pólvora por diciembre desde 2018, sin que se hayan reflejado disminuciones significativas, y con sanciones a vendedores informales que rara vez superan multas simbólicas o estan ausentes.
Soluciones propuestas desde expertos y experiencias de otras ciudades
La Universidad Industrial de Santander (UIS) ha planteado estrategias educativas en colegios que han mostrado resultados efectivos en Medellín y Cali, como:
- Campañas educativas continuas con participación activa de estudiantes y padres de familia
- Controles comunitarios con veedurías locales para detectar y reportar la venta ilegal
- Imposición de sanciones y acompañamiento de alternativas recreativas sin pólvora durante las festividades
Estas propuestas cuentan con el respaldo de organizaciones no gubernamentales locales, que convocan a las autoridades de Bucaramanga a implementarlas de manera urgente y con transparencia.
El llamado final es por rendición de cuentas clara y cronogramas públicos que incluyan monitoreo ciudadano para que las medidas de control sean verificables y efectivas, evitando que cada diciembre la historia se repita en barrios como Cabecera del Norte, San Alonso y otros sectores de Bucaramanga.
Contexto adicional: Desde hace años, la manipulación de pólvora ha dejado decenas de menores quemados en Bucaramanga sin que las autoridades hayan presentado un plan integral con resultados visibles. La impunidad en la venta informal también alimenta el problema.
Fuentes consultadas: Familiares de afectados, líderes comunitarios, expertos de la UIS, autoridades de salud regionales. No se obtuvo respuesta clara de la Alcaldía para este informe.