Bucaramanga exige soluciones reales para conductores que dependen de sus motos y no pueden pagar multas de un solo golpe
Inmovilizaciones por multas están dejando a conductores sin ingresos y sin alternativas en Bucaramanga
BUCARAMANGA — Andrés, domiciliario en el Centro, lleva tres días sin trabajar tras la inmovilización de su moto. "Tres días sin ingresos, sin cómo poner mercado para mis hijos", relata con preocupación. Casos similares se repiten en barrios como el Norte y Cabecera, donde conductores informales, madres cabeza de hogar y estudiantes sufren el impacto directo de las sanciones que no consideran su realidad económica.

En Bucaramanga, las multas y la inmovilización de motos no solo son normas para garantizar la seguridad vial, sino que en la práctica representan para muchos perder días enteros de trabajo y acceso básico a la alimentación. La propuesta del candidato a la alcaldía Carlos Bueno, conocido como 'El Barbas', busca ofrecer créditos blandos para que estos conductores puedan ponerse al día en los pagos de SOAT, tecnomecánica y licencias sin perder su única fuente de ingresos.
Sin embargo, hasta ahora, la administración municipal no ha implementado mecanismos efectivos que apoyen a los más vulnerables. Tampoco hay claridad sobre cómo coordinar recursos para esta población que vive de la informalidad y depende del vehículo para sobrevivir.
"No es que no quiera cumplir. Pero pagar todo de una vez me deja sin mercado y sin cómo sostener a mis hijos"
— Marta, madre cabeza de hogar, barrio Norte
Expertos en movilidad y finanzas públicas critican que las medidas actuales, centradas solo en multas y sanciones, no consideran los impactos sociales. La profesora María González, de la UIS, señala que "los esquemas de control deben ir acompañados de planes de apoyo financiero y flexibilización para que cumplir la ley no implique caer en la pobreza".
Las veedurías ciudadanas en Bucaramanga han solicitado al gobierno local respuestas claras y programas de acompañamiento para que el control de tránsito no sea una trampa para quienes trabajan en la informalidad.
La ejecución y realidad de las políticas actuales también evidencian falencias: según cifras del sector transporte, las inmovilizaciones de motos en Bucaramanga aumentaron un 15% en el último año, mientras que los programas de apoyo financiero para conductores son inexistentes o no alcanzan a cubrir la demanda real.
Soluciones desde experiencias nacionales e internacionales
En Medellín, la Alcaldía implementó un programa piloto de créditos flexibles junto con la Secretaría de Movilidad, que permitió a conductores informales mantenerse al día sin perder sus fuentes de trabajo. El programa incluyó educación vial y monitoreo comunitario, y logró reducir en un 30% las sanciones por impagos en seis meses.
- Créditos con bajas tasas de interés y plazos amplios para pagos escalonados.
- Asesoría permanente y acceso a educación vial para evitar sanciones recurrentes.
- Participación de juntas de acción comunal en seguimiento y acompañamiento a conductores.
Los líderes comunitarios en Bucaramanga han exigido la adopción de modelos similares que respondan a la realidad económica del municipio, en especial en comunas vulnerables como la 9 y 12, donde la informalidad es mayor y las sanciones impactan más duramente.
¿La administración local estará dispuesta a implementar una política integral que vaya más allá de sancionar y que apoye de verdad a quienes trabajan a diario en moto para sobrevivir? La ciudadanía exige no solo anuncios, sino hechos concretos, cronogramas claros y rendición de cuentas.
Contexto adicional: Incremento del 15% en inmovilizaciones de motos en Bucaramanga en el último año y ausencia de programas sociales para mitigar el impacto económico en conductores informales.
Fuentes consultadas: Conductores afectados en Centro, Norte y Cabecera, veedurías ciudadanas, expertos en movilidad UIS, líderes comunitarios y documentos sectoriales oficiales.