Atentado en Cúcuta evidencia inseguridad ignorada y daño a infraestructura pública en el área metropolitana
Atentado con explosivos en la vía Anillo Vial Oriental y hostigamiento a CAI en Villa del Rosario evidencian la crisis de seguridad en el área metropolitana de Cúcuta
CÚCUTA — Habitantes de Villa del Rosario viven con miedo tras el doble atentado que la noche del domingo dejó dos policías muertos y dos heridos en el área metropolitana de Cúcuta. "La vía donde ocurrió la explosión es una arteria vital, y ya no sabemos si es seguro transitar. El apagón y el daño a nuestro vehículo aumentaron la zozobra", relata Juan Carlos Gómez, vecino afectado por el cierre de la carretera y la suspensión del servicio eléctrico.
Este ataque, atribuido por las autoridades al ELN, hace visible la creciente inseguridad en el área metropolitana de Cúcuta y la falta de medidas efectivas para proteger a la fuerza pública y a la comunidad. Las explosiones no solo acabaron con la vida de dos policías —el intendente Franklin Guerrero y el subteniente Jairo Holguín—, sino que generaron daños en la infraestructura vial y en el suministro eléctrico, afectando a los residentes y a la movilidad.
Según la Policía Metropolitana, estos ataques serían retaliaciones del ELN ante recientes acciones militares, pero no explican cómo se permitió que esas cargas explosivas afectaran una vía tan transitada ni por qué no hay mecanismos de protección más efectivos para la comunidad y agentes.
Mientras tanto, la versión oficial luce insuficiente para vecinos y comerciantes que sienten el impacto directo. María Fernanda Rodríguez, empresaria en la zona, dice: "Tememos por nuestro personal y clientes. No basta con anuncios, hacen falta medidas contundentes para evitar que estas acciones continúen sin control".
"Las autoridades dicen que están en la lucha contra el ELN, pero en la práctica sentimos que estamos desprotegidos en la frontera y el área metropolitana"
— Juan Carlos Gómez, vecino de Villa del Rosario
La oposición local y expertos en seguridad critican la falta de una estrategia clara y efectiva para la región. El analista en conflicto armado, Gustavo Herrera, afirma que "el recrudecimiento del ELN en Norte de Santander no es sorpresa, pero la reacción estatal sigue siendo reactiva y fragmentada". Además, alerta sobre la necesidad de fortalecer inteligencia y protección comunitaria, no se puede seguir apostando solo a operaciones militares con resultados insuficientes.
Los datos oficiales muestran además que la violencia y ataques en esta región han aumentado en el último año, mientras los recursos y personal policial han permanecido igual o incluso disminuido en algunos sectores clave, según informes publicados por organizaciones independientes.
Soluciones propuestas por expertos y comunidad
Especialistas en seguridad sugerieren modelos de acercamiento y cooperación con comunidades fronterizas para mejorar la inteligencia local y prevenir ataques. El profesor Juan Medina, experto en seguridad fronteriza de la Universidad de Santander, recomienda:
- Implementar sistemas de alerta temprana comunitarios que involucren a la ciudadanía y la policía.
- Fortalecer la cooperación interinstitucional entre fuerzas militares, policiales y la gobernación.
- Desarrollar programas de resiliencia social para la comunidad afectada, con apoyo psicológico y social.
Además, vecinos como los de Villa del Rosario exigen mayor presencia policial efectiva y transparencia en las acciones ante estos ataques, con mecanismos de rendición de cuentas visibles a la ciudadanía.
¿Estarán las autoridades locales y nacionales dispuestas a asumir una estrategia integral y participativa para detener la escalada de violencia? Los habitantes del área metropolitana de Cúcuta no quieren más palabras, reclaman protección real y acción efectiva.
Contexto adicional: Tras la ruptura de los diálogos de paz entre Gobierno y ELN en 2025, la violencia en Norte de Santander ha aumentado notablemente, con presencia del ELN en al menos 231 municipios del país. Las comunidades fronterizas y metropolitanas sufren las consecuencias sin respuestas integrales.
Fuentes consultadas: Vecinos afectados, líderes comunitarios, expertos en seguridad de la UIS y Universidad de Santander, concejales de oposición, reportes independientes y versión oficial contrastada.